Tras seis films y 71 premios internacionales, los hermanos Joaquín y Julián Azulay (conocidos como Gauchos del Mar) lanzaron el 14 de mayo su séptimo largometraje, Antártida – Dominio Uno, disponible gratuitamente en su canal de YouTube.
La decisión de no cobrar por el acceso no es casual: para ellos, el mensaje importa más que el modelo de negocio.
El documental tiene una duración de 94 minutos y fue rodado en las Islas Shetland del Sur y en la Península Antártica. La narración en español estuvo a cargo de Ricardo Darín y, en inglés, del once veces campeón mundial de surf, Kelly Slater. Dos voces que, por su propia relevancia, amplifican el alcance del film más allá del circuito de festivales en el que ya había cosechado reconocimientos.
Surfear donde casi nadie lo ha hecho
Los hermanos Azulay se propusieron surfear la ola más austral del planeta, aunque el objetivo era mucho más ambicioso que un mero reto extremo.
La expedición implicó la navegación en aguas heladas, travesías bajo tormentas del océano Austral y sesiones de surf en condiciones que muy pocos equipos han documentado desde dentro.
La zona explorada, conocida como Dominio 1, está siendo impulsada a nivel internacional para su declaración como Área Marina Protegida.
El recorrido de los Azulay por el continente es poco común. Julián es arquitecto y Joaquín fue administrador de empresas y exfutbolista profesional en el primer equipo del Cádiz B de España. Ambos se introdujeron en el cine al decidir filmar el viaje que cambió el rumbo de sus vidas.
Lo que empezó como un registro personal de sus travesías (haciendo surf desde California hasta el sur argentino) derivó en una productora con presencia en festivales de Europa, América y Australia.
El krill, el protagonista invisible
El surf es el anzuelo narrativo, pero el verdadero núcleo del documental es otro.
El film profundiza en la apremiante necesidad de salvaguardar la Antártida, revelando las graves consecuencias del cambio climático en este frágil ecosistema, la creciente amenaza de las flotas pesqueras concentradas sobre las poblaciones de krill y la importancia decisiva de establecer una red de Áreas Marinas Protegidas.
El krill antártico es un crustáceo de pocos centímetros de longitud que sostiene toda la cadena trófica del océano Austral. De él dependen las ballenas, los pingüinos, las focas y decenas de especies más. Y está bajo presión simultánea en dos frentes. El cambio climático reduce las superficies de hielo flotante necesarias para su ciclo de vida, mientras que la pesca industrial las reduce antes de que puedan recuperarse.
Las cifras son elocuentes. En los primeros siete meses de la temporada 2024-2025, se capturaron 518.568 toneladas de krill, lo que equivale al 84% del límite anual de 620.000 toneladas establecido por la CCAMLR. Ese umbral se alcanzó tan rápido que, por primera vez en la historia, la pesquería tuvo que cerrar antes de tiempo.
Bloqueos políticos y una reunión clave en 2026
La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR) es el organismo encargado de regular la actividad pesquera en la región, pero sus decisiones requieren un consenso unánime entre sus 26 miembros (25 países y la Unión Europea).
China, apoyada de manera sistemática por Rusia, ha bloqueado propuestas para crear nuevas áreas marinas protegidas y ha rechazado medidas como la Resolución CCAMLR 51-07/2023, que buscaba limitar la pesca en regiones sensibles.
En la reunión de 2025, la propuesta de Área Marina Protegida en la Península Antártica no fue aprobada.
Paralelamente, un pequeño grupo de miembros intentó expandir la pesquería de krill sin agregar nuevas protecciones para la región, lo que generó fuerte rechazo de naciones como Chile, Argentina, Nueva Zelanda y Corea del Sur, así como de la Unión Europea.
La próxima cita donde se volverá a discutir es en 2026, y el documental llega con esa fecha en el horizonte.
La película integra una petición pública para que los espectadores presionen a los países que se oponen a la creación del Área Marina Protegida en el Dominio 1 (Península Antártica e Islas Shetland del Sur) de cara a esa reunión.
El estreno y la tabla en el hielo
El lanzamiento digital del 14 de mayo estuvo acompañado por una acción frente al Obelisco de Buenos Aires. Una instalación con un bloque de hielo de dos metros de altura contenía en su interior una de las tablas de surf utilizadas en la expedición, una imagen sobre el derretimiento de los glaciares y la fragilidad del ecosistema antártico. Junto al bloque, un código QR permitía acceder al documental y firmar la petición.
En el film también aparecen referentes de la conservación marina como Paul Nicklen y Cristina Mittermeier, junto al biólogo Rodolfo Werner y el científico Manuel Novillo, quien realiza investigaciones sobre el krill, los peces y los glaciares.
La combinación de activismo, ciencia y expedición extrema es el sello que los Azulay han ido perfeccionando desde sus primeros documentales.
Antártida – Dominio Uno puede verse completo y de forma gratuita en el canal oficial de YouTube de Gauchos del Mar.
Para unirte a la firma de la petición puedes hacerlo a través de su web.