En las crestas calizas de la provincia de Ha Giang, en el extremo norte de Vietnam, los árboles de hoja ancha forman un dosel casi impenetrable.
Allí, entre las ramas, una mirada azul (característica inconfundible de una especie única en el mundo) observa el bosque desde lo alto. Es el mono narigudo de Tonkin (Rhinopithecus avunculus) y verlo es un privilegio poco común.
Un nuevo censo del área de conservación de Khau Ca, realizado entre octubre y noviembre de 2025 y publicado en mayo de 2026 por la organización Fauna & Flora International, confirmó la presencia de 160 monos narigudos en la reserva.
La cifra representa más del triple de la población registrada cuando el lugar fue catalogado como hábitat crítico de la especie en 2002. En aquel entonces, apenas había 50 ejemplares.
Hoy, Khau Ca alberga aproximadamente el 80% de la población mundial conocida del mono narigudo de Tonkin.
Un animal que el mundo creyó extinto
El mono narigudo de Tonkin es endémico del norte de Vietnam.
Tiene el pelaje negro y blanco, la nariz rosada y achatada hacia arriba y manchas de piel azul alrededor de los ojos.
Fue descrito por primera vez en 1912 y redescubierto en 1989, cuando se encontraron apenas 200 ejemplares en la provincia de Ha Giang.
Durante ese periodo, se lo consideró extinto.
La caza intensiva para uso en medicina tradicional y, en menor medida, como alimento, redujo sus números hasta el punto de que, durante los años ochenta, la mayoría de los científicos daba por hecho que la especie ya no existía.
En 2002, Fauna & Flora descubrió una población de importancia global en el bosque de Khau Ca.
Cinco años más tarde, la organización encontró una segunda población en un fragmento forestal cercano a la frontera con China. Posteriormente, esta segunda población se confirmó como la segunda más numerosa de la especie.
El censo más completo hasta la fecha
El censo de 2025 fue, según sus responsables, el más exhaustivo realizado hasta la fecha.
Más de 30 personas, divididas en 10 grupos, recorrieron durante 10 días las 1.000 hectáreas del área protegida. La reserva se dividió en sectores para evitar duplicaciones y mejorar la precisión del conteo.
Los equipos utilizaron drones con cámaras térmicas, cámaras trampa y sensores acústicos capaces de detectar las llamadas del animal.
Canh Xuan Chu, responsable del programa de conservación del mono narigudo de Tonkin en Fauna & Flora, lleva siete años trabajando en el terreno.
Para él, identificar a los individuos no es difícil. Cada mono tiene características propias en el colorido y en la cola y sus llamadas son distintas entre sí, lo que permite reconocerlos con claridad.
El censo de finales de 2025 confirmó que la población de Khau Ca sigue creciendo de manera sostenida. Hay alrededor de 160 monos registrados, incluidos varios ejemplares recién nacidos.
Tran Van On, miembro del equipo comunitario de conservación de Fauna & Flora, señaló que en los últimos años se registró un aumento significativo de la concienciación de la comunidad local sobre la protección de la especie y de sus hábitats.
Tras el descubrimiento de la población en 2002, Fauna & Flora instaló una estación de campo y estableció grupos comunitarios de patrulla forestal encargados de retirar trampas, detectar la tala ilegal e informar sobre indicios de caza.
Las comunidades que antes dependían del bosque para su sustento encontraron en estos programas una fuente alternativa de ingresos.
Organizaciones como el Zoológico de Denver distribuyeron cocinas eficientes que reducen en un 50% las necesidades de leña, lo que disminuye la presión sobre el ecosistema forestal.
La combinación de protección formal del área, participación comunitaria y reducción de la dependencia del bosque produjo el resultado que los conservacionistas ahora documentan: una triplicación de la población en dos décadas.
Lo que ocurre en Quan Ba
El contraste con el bosque de Quan Ba, a pocas horas de distancia, es difícil de ignorar.
Quan Ba albergó durante años la segunda población más importante de monos narigudos de Tonkin. Los patrulleros no han visto a la especie en ese lugar desde 2020. El censo más reciente, realizado en 2024, no encontró rastro alguno de los animales.
El problema central, según Chu, es el cultivo del cardamomo en el bosque.
Esta especie, de alto valor en los mercados de alimentos y de medicina, genera buenos ingresos para las comunidades locales.
El problema es que su producción implica la tala de árboles para reducir la cobertura del dosel y el corte de madera para secar los frutos tras la cosecha, lo que degrada el ecosistema del que depende el mono.
A diferencia de Khau Ca, Quan Ba no tiene estatus de área protegida formal. Esto limita las herramientas legales disponibles para gestionar el hábitat a largo plazo.
Fauna & Flora mantiene allí un grupo de patrulla, por la posibilidad de que algunos individuos aún sobrevivan en zonas de difícil acceso.
La organización trabaja actualmente en la creación de corredores de biodiversidad que conecten Khau Ca con Quan Ba, con la esperanza de que la población en recuperación pueda, en algún momento, recolonizar ese territorio.
Una recuperación frágil
La población total de la especie se estima en torno a 250 individuos.
El hecho de que 160 de ellos se concentren en una sola reserva de 1.000 hectáreas convierte a Khau Ca en un punto de vulnerabilidad crítica. Cualquier brote de enfermedad, una alteración climática grave o un episodio de caza podría revertir décadas de trabajo en poco tiempo.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al mono narigudo de Tonkin como “en peligro crítico”, la categoría más alta antes de la extinción en estado silvestre.
La especie figura en la lista de los 25 primates más amenazados del planeta.
Lo que ocurre en Khau Ca demuestra que la conservación basada en las comunidades locales puede revertir décadas de deterioro.
El mono narigudo de Tonkin sobrevive, por ahora, en ese precario equilibrio.
