El 17 de marzo de cada año, la ciudad de Dublín se viste de gala para celebrar el Día Nacional de Irlanda, en honor a San Patricio.
Una fiesta que nació como homenaje al santo responsable de la cristianización de la isla, uno de los países con mayor número de cristianos del continente, pero que ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta convertirse en una seña de la identidad irlandesa.
De hecho, raro es el lugar del mundo donde el día 17 de marzo no haya algún tipo de celebración en honor a la Isla Esmeralda, siquiera para tomar unas buenas pintas de Guinness.
Por supuesto, el epicentro de la celebración es la propia capital, Dublín, que acoge el esperado Festival de San Patricio en sus calles durante varios días.
Ferias gastronómicas, festivales de cine, música en directo y un gran desfile por el centro de la ciudad el propio día 17 marcan los puntos álgidos de esta celebración, que cada año recibe a más visitantes.
Y es que no hay nada como dejarse llevar por el fervor irlandés en el día más verde del año.
Cinco días en los que Dublín se viste de verde
El Festival de San Patricio nació como una celebración en torno al 17 de marzo, el día del santo patrón de Irlanda.
La celebración de ese día en concreto surge hace varios siglos y, al inicio, era eminentemente litúrgica. Sin embargo, el paso del tiempo llevó el culto de la iglesia a la calle, donde los irlandeses salían a beber, bailar y cantar sus canciones tradicionales.
Esta festividad tuvo especial valor en los años más duros de la Gran Hambruna, o durante la Guerra de Independencia, que culminó con la independencia en 1922. El sentimiento irlandés era muy importante en aquellos años y el Festival de San Patricio fue la piedra angular de esa impronta.
Hoy, más de un siglo después, el Festival de San Patricio se ha convertido en la gran fiesta irlandesa del año en Dublín. La capital suele celebrarla durante cinco días, entre el 14 y el 19 de marzo.
Al ser el día central, el 17, fiesta nacional, los actos se desarrollan durante toda esa semana, inundando la capital de color verde. Y es que si hay un color que ha estado conectado con Irlanda y con su propia identidad, ese es el esmeralda. Los edificios se iluminan con ese fulgor verdoso y es habitual ver a los propios ciudadanos de Dublín con ropa verde esos días.
La celebración de San Patricio no solo sirve para homenajear a este santo cristiano, sino también para sumergirse en el orgullo de la identidad irlandesa.
Durante todo el festival se instalan mercados y puestos en las plazas, con comida típica del país. Se beben miles de litros de Guinness, pero también se come estofado de carne y mejillones, en un guiño a la leyenda de la célebre Molly Malone.
Los escenarios inundan las calles del centro y la música irlandesa se escucha en cada rincón de la ciudad, con bandas locales tradicionales.
Durante esos días, cualquiera que visite Dublín se sentirá irlandés, venga de donde venga.
El Gran Desfile del 17 de marzo
Aunque las celebraciones se llevan a cabo durante cinco días por toda la ciudad (y en casi todos los rincones de Irlanda), el punto álgido del festival es, sin lugar a dudas, el Gran Desfile que tiene lugar el 17 de marzo.
Convertido a estas alturas en una inmensa tradición que atrae a miles de curiosos cada año, el desfile recorre prácticamente todo el centro de la ciudad, incluida la emblemática calle O’Connell, para celebrar el día nacional de Irlanda con música, danza y un espectáculo visual que deja boquiabiertos a los turistas.
Y es que este pasacalles es una auténtica fiesta de colorido, con carrozas que imitan a extrañas criaturas y otras que ensalzan las figuras típicas irlandesas, como los duendes leprechaun.
Hay charangas y bandas de música que ponen la nota más alegre al desfile, así como un montón de bailarines, malabaristas, equilibristas y artistas que ofrecen un formidable espectáculo.
Aunque dura apenas un par de horas, el desfile es uno de esos actos imperdibles si visitas Dublín durante la semana de San Patricio.
Eso sí, su popularidad ha crecido en los últimos años, así que toca irse desde muy temprano a las calles por las que pasará, para coger un buen sitio.
Y después de ver el desfile, nada mejor que pasarte por la City Funfair, una especie de parque de atracciones en miniatura que Dublín levanta para el festival.
Visitar Irlanda en marzo es una oportunidad única para disfrutar del orgullo nacional y conocer de cerca la historia del país y del propio San Patricio.
Son muchos los que realizan un recorrido similar al que siguió el santo siglos atrás para evangelizar la isla, recorriendo los lugares más importantes del país.