Cada año, el fotógrafo y astrofotógrafo Dan Zafra reúne las 25 imágenes de la Vía Láctea más extraordinarias capturadas en el mundo en los últimos doce meses. En 2026, la novena edición del Milky Way Photographer of the Year, organizada por Capture the Atlas, llegó con una selección que cruza cinco continentes, desde la Puna argentina hasta los fiordos de Nueva Zelanda, pasando por el Atacama chileno, los Tatras polacos y las costas de la Riviera francesa.
Lo que diferencia esta colección de un simple concurso de fotografía nocturna es el criterio de selección: Zafra da prioridad a la singularidad del lugar, la historia que hay detrás de cada toma, la calidad técnica, la composición y, sobre todo, la autenticidad.
Las imágenes deben mostrar la Vía Láctea y el primer plano capturados en el mismo lugar y momento, sin composiciones artificiales de cielos ajenos. El resultado es un archivo visual que, además de su valor estético, documenta con precisión qué cielos oscuros quedan en el planeta.
A continuación, 25 fotos que muestran la belleza de nuestros cielos nocturnos en algunos de los rincones más remotos del planeta.
1. “My Perfect Night” – Daniel Viñé García | Catamarca, Argentina
La Puna catamarqueña es dueña de algunos de los cielos nocturnos más espectaculares del planeta. Para llegar al salar donde se tomó esta imagen, Viñé García tuvo que atravesar caminos de tierra únicamente accesibles con vehículos 4×4.
Antofalla, un pueblo de apenas 60 habitantes, es el asentamiento más cercano al salar. Entre los 3.500 y los 4.000 metros de altitud, la ausencia total de contaminación lumínica permitió capturar el arco galáctico completo: el centro de la galaxia a la izquierda y la Nebulosa de Gum a la derecha.

2. “The Milky Way Over a Field of Lupines” – Alvin Wu | Twizel, Nueva Zelanda
En noviembre, cuando Nueva Zelanda entra en primavera, los campos de lupinos transforman el paisaje con una explosión de color que Wu aprovechó para enmarcar el cielo nocturno.
Usando un objetivo ojo de pez, las flores rodean la escena y dirigen la vista hacia la esfera celeste. El resultado es una de las imágenes más equilibradas de la selección: tierra y cielo en tensión directa, sin ningún elemento que sobre.

3. “Geminid Symphony Over La Palma’s Guardian of the Sky” – Uroš Fink | La Palma, Islas Canarias
El Gran Telescopio Canarias, el mayor telescopio óptico del mundo, aparece aquí rodeado de meteoros gemínidas y de la Vía Láctea invernal.
Fink llegó al Observatorio del Roque de los Muchachos tras varios días bloqueado por tormentas y nieve en la cima. La imagen final combina datos registrados con seis cámaras a lo largo de cinco noches y alcanza una resolución de aproximadamente 400 megapíxeles.
La cúpula permanecía cerrada por la humedad, pero el cielo que se abrió poco después de medianoche compensó la espera.

4. “Aoraki Mt Cook” – Owain Scullion | Parque Nacional Aoraki/Mt Cook, Nueva Zelanda
Para llegar al punto de toma fue necesario escalar terreno rocoso y pendientes cubiertas de nieve bajo condiciones invernales, con grandes desprendimientos en la ladera y nieve inestable por la radiación solar.
Scullion, alpinista además de fotógrafo, esperó a que el arco occidental de la Vía Láctea se alineara sobre Aoraki. El aire frío y estable a esa altitud reveló también la luz zodiacal con una claridad excepcional. La ventana disponible para capturar la escena fue brevísima.

5. “Galactic Gandalf” – Evan McKay | Costa de Wairarapa, Nueva Zelanda
McKay había planeado instalar su trípode en un punto concreto de esta costa rocosa cuando descubrió que un lobo marino lo ocupaba y no tenía ninguna intención de moverse. El animal terminó por desplazarse ligeramente, pero permaneció en el encuadre durante todo el rodaje.
Puede verse en la imagen final, para quien busque con atención. La recolección de datos para este panorama se extendió a lo largo de varias semanas, desde noviembre, volviendo cada vez que las condiciones lo permitían.

6. “Sodium Milky Way” – Julien Looten | Very Large Telescope, Paranal, Chile
Desde los 2.635 metros del Cerro Paranal, en el desierto de Atacama, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral proyecta cuatro haces de láser de sodio al cielo, creando estrellas guía artificiales a unos 90 kilómetros de altitud.
Esas referencias permiten a los sistemas de óptica adaptativa corregir la distorsión atmosférica en tiempo real. Looten capturó un panorama de casi 360° (85 exposiciones) en el que la Vía Láctea se despliega sobre los cuatro telescopios principales, mientras las Nubes de Magallanes se distinguen a simple vista al sur. La luminiscencia atmosférica (airglow) tiñe el horizonte de verde y rojo.

7. “Celestial Light Over Sea Cliffs” – Anthony Lopez | Saint-Raphaël, Costa Azul, Francia
Las constelaciones invernales tienen una atmósfera distinta a la del verano: el aire es más frío, el silencio más denso y Orión domina el horizonte con una presencia que los meses cálidos no tienen.
Lopez capturó esta imagen en los acantilados marinos cerca de su casa, en el sur de Francia, combinando exposiciones apiladas con datos H-alfa para extraer el máximo detalle de las nebulosas. El azul profundo del cielo invernal y la textura de la roca contrastan con una luz que se siente casi mineral.

8. “Night at the Remarkables” – Tom Rae | Remarkables, Queenstown, Nueva Zelanda
El arco invernal de la Vía Láctea se cierra sobre la cordillera de los Alpes del Sur mientras las luces de Queenstown brillan muy por debajo.
Para Rae, esa mancha de luz urbana es también un recordatorio: la mayoría de las personas que duermen bajo esos destellos no han visto nunca un cielo como el que aparece en esta fotografía. Llegar al punto de toma supuso escalar nieve y hielo, aguantar horas de viento y frío extremo, y dormir en la montaña hasta el amanecer. El resultado, dice, permaneció incierto hasta días después de la captura.

9. “Firewater” – Baillie Farley | Grand Prismatic Spring, Yellowstone, EE.UU.
El vapor de la Gran Fuente Prismática de Yellowstone cubría y descubría las estrellas en cuestión de segundos. Farley midió los intervalos entre los cambios de viento para registrar el momento exacto en que la Vía Láctea aparecía sobre uno de los paisajes geotérmicos más intensos del planeta.
Un fuerte airglow añade profundidad al cielo. La imagen muestra ese instante breve en el que la energía interna de la Tierra y el vacío exterior coinciden en el mismo encuadre.

10. “Lost in the Ripples of Space and Time” – Leonel Padrón | Desierto de los Pináculos, Australia Occidental
Cuando el sol se hunde en el Océano Índico, el desierto de los Pináculos entra en una quietud que Padrón describe como casi extraterrestre.
El pilar principal de caliza se alinea con el Polo Celeste Sur, anclando la composición bajo el cielo en rotación. A la derecha, el resplandor rojizo de la Nebulosa de Gum, un remanente de supernova, añade escala y antigüedad a la escena.
Australia Occidental ofrece algunos de los mejores cielos nocturnos del mundo y, sin embargo, sigue siendo un destino poco frecuentado por la astrofotografía internacional.

11. “Perseid Meteors Over Durdle Door” – Josh Dury | Costa Jurásica, Dorset, Inglaterra
Los restos del cometa Swift-Tuttle atravesaron la atmósfera sobre el arco natural de caliza de Durdle Door durante la lluvia de Perseidas.
Dury integró 14 meteoros documentados en una imagen compuesta de gran angular, con un gusano de luz solitario en primer plano, entre los juncos del borde del acantilado.
El fotógrafo también aprovechó la imagen para señalar un problema creciente: los lugares emblemáticos del Patrimonio Mundial están recibiendo cada vez más astrofotógrafos, y preservar la ecología local (linternas rojas, respeto a las zonas restringidas) resulta tan importante como la técnica.

12. “Galaxy on the Rise” – Anastasia Gulova | Tenerife, Islas Canarias
Gulova tardó casi cuatro horas en localizar esta cueva, situada a pocos minutos del aparcamiento. El calor intenso y el viento fuerte dificultaron el paso entre las rocas. Una vez dentro, iluminar correctamente la sección superior del techo e integrar el foco en distintos planos (arco superior, horizonte, primer plano) requirió un trabajo minucioso en condiciones de oscuridad casi total.
La Vía Láctea aparece baja sobre el horizonte, lo que exigió un esfuerzo adicional de captura y procesado para extraer su color y detalle.

13. “Divinity” – Kavan Chay | Costa Oeste, Nueva Zelanda
El arrecife cubierto de estrellas de mar que protagoniza el primer plano de esta imagen solo es accesible durante las mareas más bajas del año, y el cielo debe coincidir además con la luna adecuada y nubes ausentes.
En la visita de Chay, todo coincidió. El problema fue la marea ascendente: mientras capturaba las filas superiores del panorama desde la playa, la fila inferior debía tomarse desde el arrecife, con el agua ganando terreno y los huecos entre las rocas representando un riesgo constante. Regresó a tierra justo a tiempo.

14. “Milky Way Over Tatra Mountains” – Łukasz Remkowicz | Jurgów, Polonia
Con la luna nueva de abril como condición previa, Remkowicz regresó a los Tatras (una región que fotografía con frecuencia) para explorar por primera vez la Garganta de Białka en Jurgów.
La Vía Láctea emerge sobre cimas que en primavera temprana aún conservan nieve invernal. El río en primer plano funciona como línea de guía visual que conecta el suelo con el centro galáctico, situado justo encima de la cresta de la montaña. La región Rho Ophiuchi añade tonos rojizos y dorados al arco.

15. “Double Milky Way Over Monfragüe National Park” – Luis Cajete | Parque Nacional de Monfragüe, España
Esta imagen aprovecha uno de los fenómenos más raros del calendario astronómico: las pocas noches del año en que la Vía Láctea invernal y la estival pueden registrarse en un mismo cielo.
La composición final es un compuesto que captura la transición a lo largo de varias horas, combinando el arco visible al anochecer con el que asciende antes del alba. Cajete la describe como un reto personal de larga data y la mañana siguiente regresó al mismo lugar con su familia.

16. “Salto del Agrio” – Alejandra Heis | Caviahue, Neuquén, Argentina
La cascada de 45 metros del Salto del Agrio cae sobre un cañón excavado en antiguas coladas de lava del volcán Copahue. El río Agrio, cargado de hierro y azufre, tiñe las rocas basálticas de colores vivos.
Heis había intentado llegar antes, pero una nevada lo impidió. En esta segunda oportunidad, el frío y el viento fuerte volvieron a poner el resultado en duda. Esperó el momento exacto en que el arco galáctico se alineó sobre la caída de agua, con el trípode casi a ras del suelo, repitiendo exposiciones hasta conseguir la toma que llevaba tiempo visualizando.

17. “Galactic Spine” – Andrew Imhoff | Reservación Hopi, norte de Arizona, EE.UU.
Desde las tierras de la Reserva Hopi, en el norte de Arizona, Imhoff construyó una imagen en la que la columna vertical del relieve del desierto responde a la columna vertical de la Vía Láctea.
El fotógrafo define su trabajo como un intento de provocar curiosidad en el espectador: que quien vea la imagen imagine qué se siente estar de pie bajo ese cielo. Es una perspectiva que cambia completamente la escala del observador.

18. “Valle de la Luna, Universo Triásico Ischigualasto” – Gonzalo Javier Santile | San Juan, Argentina
El Parque Provincial Ischigualasto es el único lugar del planeta donde se puede observar la secuencia completa del período Triásico, con fósiles de los primeros dinosaurios. Patrimonio Mundial de la UNESCO, el sitio tiene más de 200 millones de años.
Santile capturó aquí el primer arco completo de la Vía Láctea registrado en este lugar, guiado por expertos locales y moviéndose con extremo cuidado para no dañar un entorno que él describe como irreemplazable. El resultado es un panorama de 20 tomas.

19. “Fireball in Paradise” – Jason Rice | Cabo San Blas, Florida, EE.UU.
Rice no había planeado fotografiar esa playa: el pronóstico anunciaba nubes y lluvia. Dejó la cámara grabando un time-lapse desde la hora dorada y se retiró al vehículo.
Pasada la medianoche, el suelo a su alrededor se iluminó de verde. Miró hacia arriba. El meteoro que cruzó la Vía Láctea durante casi cinco segundos fue el mayor que ha visto en su vida. El rastro luminoso que dejó permaneció visible durante quince minutos. La imagen es una sola exposición.

20. “Caldera Galaxy Panorama” – Max Terwindt | La Palma, Islas Canarias
En el punto más alto de La Palma, una isla volcánica cuya cima forma un cráter abierto, Terwindt eligió enmarcar el arco completo de la Vía Láctea con flores de tajinaste rosa, especie endémica de la isla. La ausencia total de luz artificial exigió un exhaustivo focus stacking para mantener la nitidez en toda la escena.
Era principios del verano y el final de la temporada de floración; el fotógrafo tuvo la suerte de encontrar algunas flores en buen estado y en la posición exacta que necesitaba.

21. “Il giardino delle stelle” – Luca Fornaciari | Apeninos Boloñeses, Italia
Entre hileras de lavanda en flor, luciérnagas flotaban como pequeñas linternas bajo la Vía Láctea de verano. Fornaciari describe la astrofotografía como una sucesión de momentos breves en que todos los elementos coinciden, después de noches de clima adverso, problemas técnicos y búsqueda del encuadre correcto.
Esta imagen (en la que el suelo y el cielo comparten la misma calidad lumínica efímera) resume lo que el género puede dar en su mejor versión.

22. “Standing on the Shoulders of Giants” – Nacho Peláez | Sierra La Giganta, Baja California Sur, México
Llegar a este punto requirió dos días de expedición desde el pueblo de San Juan Londo y un ascenso de más de 800 metros en mula por un tramo del histórico Camino Real que no había sido transitado en casi 80 años. El guía, el señor Juan, había llegado por primera vez a este lugar con su padre hace 65 años.
La imagen forma parte de un proyecto para documentar y promover los cielos oscuros de Baja California Sur como destino de astroturismo. A la derecha del encuadre, el brillo lejano de Loreto, primera capital de las Californias, a 30 kilómetros al sur.

23. “Botswana Baobabs by Night” – Stefano Pellegrini | Botswana
Pellegrini pasó diez días recorriendo Botswana en coche, viviendo en el vehículo y moviéndose por paisajes desérticos en completo aislamiento. Encontró la isla de baobabs en el centro de una vasta salina casi por casualidad: estaba a punto de abandonar la búsqueda cuando vio dos jeeps en dirección contraria y decidió seguirlos.
Tres horas después cruzaba la salina dejando una estela de polvo blanco. La imagen combina una exposición de paisaje, once de light painting con linterna y cuatro exposiciones apiladas con tracker para el cielo.

24. “Where Earth Meets the Cosmos” – Andrea Curzi | Pen Hir, Bretaña, Francia
Dos semanas de camper por Normandía y Bretaña con viento y nubes constantes culminaron en una única noche despejada desde la península de Pen Hir.
Mientras capturaba un panorama de 200°, Curzi detectó en uno de los fotogramas un resplandor rojo inesperado: una aurora boreal. Completó la secuencia planificada y continuó fotografiando el cielo, donde también apareció la luz zodiacal.
En una sola composición quedaron registrados el arco invernal de la Vía Láctea, Orión con el Bucle de Barnard, las Pléyades, las nebulosas Roseta y California, Andrómeda, Júpiter, airglow, aurora y luz zodiacal.

25. “Milky Way Over Syme Hut and Mt Taranaki” – Brendan Larsen | Mt Taranaki, Nueva Zelanda
El refugio Syme, conocido como el más frío de la Isla Norte de Nueva Zelanda, se alcanza tras más de cinco horas de ascenso por nieve y hielo con una mochila de 20 kilos y temperaturas de -15 °C con viento.
Larsen construyó desde allí un panorama de 78 fotogramas tomados a lo largo de una hora y quince minutos. Es una de las imágenes técnicamente más ambiciosas de la selección y también una de las que mejor ilustran la proporción entre esfuerzo y resultado en la astrofotografía de paisaje extremo.

El problema que estas fotos señalan sin decirlo
La contaminación lumínica borra el cielo nocturno de gran parte del planeta. Según estimaciones recientes, más de un tercio de la humanidad no puede ver la Vía Láctea desde donde vive.
Las imágenes de esta colección (tomadas en un salar a 4.000 metros, en una reserva indígena de Arizona, en una isla volcánica atlántica, en un parque de fósiles triásicos) no son solo registros fotográficos. Son también un inventario de lo que todavía queda y un argumento implícito sobre lo que se pierde cuando las ciudades consumen la oscuridad.
Dan Zafra lanzó este proyecto en 2018 con ese doble propósito: celebrar las imágenes y recordar por qué preservar el cielo nocturno importa. Nueve ediciones después, el catálogo sigue creciendo y sumando hitos visuales tan extremos como el capturado recientemente en la cima del Dent d’Hérens al inmortalizar el doble arco de la Vía Láctea.
