En la década de los setenta, los arqueólogos ya sospechaban que al norte de Guatemala, entre la densa maleza de la selva, probablemente aún habría muchos hallazgos por descubrir.
Aunque la arqueología tradicional sí había revelado algunos centros monumentales mayas, como Tikal o El Mirador, la verdadera magnitud de esta civilización aún permanecía oculta a nuestros ojos.
Todo esto cambió a partir de 2015 con la llegada de LiDAR, una tecnología que permite crear una nueva cartografía del territorio y ha transformado para siempre nuestra comprensión del mundo maya.
LiDAR —acrónimo de Light Detection and Ranging— funciona enviando millones de pulsos láser desde el aire hacia la superficie terrestre.
Cada pulso mide el tiempo que tarda en rebotar, lo que permite reconstruir distancias, volúmenes y formas del terreno con una precisión extraordinaria, incluso a través de la jungla más impenetrable.
Su efecto, según los propios arqueólogos, es como “apagar la selva” y dejar al descubierto un mundo antiguo hasta ahora inaccesible, casi como si fueran rayos X del paisaje.
¿Qué hemos descubierto gracias a LiDAR en el norte de Guatemala?
La Pacunam LiDAR Initiative (PLI) ha sido la encargada de escanear esta área de Guatemala, registrando más de 2.100 km² de jungla.

Este análisis reveló 964 asentamientos y más de 60.000 estructuras, muchas de ellas desconocidas hasta entonces.
Entre los diferentes hallazgos se encontraron plataformas, palacios, fortalezas, centros ceremoniales y una inmensa red de infraestructuras que transformaron la idea previa de que estas ciudades estaban aisladas unas de otras.
Uno de los descubrimientos más impactantes fue la identificación de 177 km de carreteras elevadas, algunas de más de 20 metros de ancho. Estas vías han sido descritas por arqueólogos como Richard Hansen y Alan Chase (dos de los más importantes en el terreno) como las primeras superautopistas del mundo.
Las ciudades estaban conectadas por esta red de carreteras y intercambiaban gobernantes entre sí. Además, las calzadas están decoradas con un sinfín de figuras y grabados de seres mitológicos que representan el inframundo, lo que las hace aún más impresionantes.
Una de las más significativas es la calzada Tintal-El Mirador, que mide más de 25 kilómetros y fue construida más de mil años antes de nuestra era.
El Mirador es uno de los asentamientos más importantes de esta zona; es el núcleo del poderoso e histórico reino de Kaan, una civilización fundadora que dominó gran parte del norte de Guatemala.
Sin embargo, gracias a esta nueva tecnología, se ha descubierto que El Mirador no estaba aislado, sino que era una megaciudad interconectada con otros sitios como Nakbé, Tintal o Tinfal.
En El Mirador se encuentra la pirámide de mayor volumen del mundo: La Danta. Con más de 72 metros de altura, 300 metros de ancho y 600 metros de largo, el LiDAR nos revela esta pirámide con la verdadera grandeza que representaba.
Otro de los descubrimientos más interesantes fueron los sistemas de aguadas artificiales, canales y reservorios. Los mayas ya estaban manipulando el paisaje para reconducir el agua hasta sus ciudades, de una forma sofisticada y planificada, con las calzadas funcionando como puentes entre las diferentes aguadas.
Por último, no podemos dejar de hablar de las ciudades de Tikal y Holmul. Tikal es una de las capitales más estudiadas del mundo maya.
Desde hace un siglo, ya se conocía el centro de esta ciudad y se habían reconstruido sus pirámides. Sin embargo, el nuevo mapa LiDAR reveló que la ciudad era mucho más grande y había estado mucho más poblada de lo que se sabía.
Esta nueva imagen se correspondía mucho mejor con la importancia que se intuía que había tenido la ciudad. No solo se descubrieron miles de nuevas estructuras residenciales y ceremoniales, sino que también apareció ante la vista toda una muralla defensiva de más de 25 kilómetros, que bajaba y subía por colinas, con algunos tramos de más de 9 metros de altura.
En cuanto a Holmul, antes era una ciudad prácticamente desconocida y ahora podemos ver su verdadera grandeza, una ciudad conectada, a su vez, con todas las demás.
Uno de los aspectos más significativos ha sido la localización de tumbas de miembros de la realeza, con grabados en sus muros que revelan las historias de estos miembros de la dinastía, representados como el rey sol tras su muerte.
Gracias a esta nueva tecnología, se ha logrado desentrañar tesoros del pasado que se encontraban escondidos entre la maleza y que llevan siglos ocultos e indescifrables.
Los nuevos hallazgos nos permiten acercarnos aún más a una de nuestras civilizaciones fundadoras, revelando misterios naturales tan fascinantes como los que esconden los bosques de la Selva Negra en Alemania.