Lo que le pasa a tu cuerpo si no duermes: de la paranoia al fallo orgánico

¿Crees que puedes sobrevivir con pocas horas de sueño? La ciencia dice que te estás matando poco a poco.
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El ser humano pasa casi un tercio de su vida durmiendo. Para muchos, esto significa “perder” una parte importantísima de su tiempo sin hacer nada.

Sin embargo, la ciencia ya ha demostrado de manera concluyente que el sueño es indispensable para una vida saludable, tanto a nivel físico como mental. Las personas que sufren de insomnio crónico son el mejor ejemplo de todo lo que puede provocar no dormir bien: la tensión, los problemas para concentrarse e incluso fallos orgánicos si pasamos demasiado tiempo sin dormir. Pero, ¿podemos llegar a morir por falta de sueño?

En una sociedad como la nuestra, en la que cada minuto es oro y a todo el mundo le faltan horas del día para llevar a cabo todos sus planes, pasar ocho horas durmiendo puede parecer un sacrilegio.

Es por eso que muchos, sobre todo en la juventud, tratan de ganarle la partida al reloj, ignorando los ritmos circadianos y durmiendo apenas unas pocas horas cada noche. El cuerpo, en ese momento, puede que no lo note demasiado, pero, llegado a cierto punto, se vuelve indispensable dormir. De lo contrario, las consecuencias pueden ser letales.

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Dormir no es una opción, es una necesidad

Por su propia naturaleza, el ser humano tiene tan solo unas pocas necesidades para sobrevivir en este mundo: respirar, comer y dormir.

La primera ya la hacemos automáticamente. Sin embargo, en el tema del sueño somos algo más laxos. Hay épocas en las que apenas dormimos, por estudios, por estrés, por tener a un recién nacido en casa, y lo vemos como algo normal.

Sin embargo, la falta de sueño se hace notar en todos los ámbitos de la vida y puede resultar muy peligrosa, ya que perdemos una facultad imprescindible para ser seres funcionales.

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Al dormir, no solo descansamos del esfuerzo físico realizado durante el día. La mente se desconecta, pero no del todo, solo de los estímulos del exterior.

Mientras dormimos, el cerebro sigue funcionando, gestionando precisamente toda la información que hemos ido recogiendo durante el día para transformarla en recuerdos a largo plazo.

El sueño nos permite, asimismo, regular nuestras funciones vitales, que durante el día suelen alterarse. Todo depende de los llamados ritmos circadianos, ciclos responsables del estado de vigilia y sueño, que marcan las horas y los momentos del día en los que el propio organismo nos pide acción o reposo.

Podemos pasar un día entero sin dormir, aunque ya notaremos el cansancio. Incluso cuando estemos disfrutando de alguna fiesta o hayamos tomado alguna sustancia que nos permita seguir con los ojos abiertos, el organismo comienza a pedir calma a partir de las 24 horas.

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Y no se trata solo de dormir ocho horas al día, como recomiendan los expertos. La calidad del sueño es igual o incluso más importante que la cantidad de horas dormidas. Nuestro dormitorio debe ser un lugar tranquilo, seco y adecuado para dormir cómodamente. Nuestra cama y nuestra almohada son literalmente la base de nuestro descanso. Y todo lo que hagamos antes de irnos a dormir también nos permitirá conciliar mejor el sueño, como dejar de lado las pantallas o cenar algo ligero al menos dos horas antes de acostarnos.

¿Podemos morir por falta de sueño?

En el clásico de terror “Pesadilla en Elm Street”, dirigida por Wes Craven en 1984, un grupo de adolescentes debe enfrentarse a un terrible asesino en serie sobrenatural que los asalta en sus propios sueños.

Para evitarlo, intentan mantenerse despiertos a toda costa. Sin embargo, pasados un par de días, los efectos de la falta de sueño comienzan a ser verdaderamente perjudiciales, provocando brotes psicóticos, paranoia y una pérdida completa de la funcionalidad y la concentración.

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Aunque hablamos de una película, estos efectos secundarios son más que reales y han sido ampliamente estudiados.

Se estima que, según los estudios realizados, el ser humano puede estar entre ocho y diez días sin dormir antes de que esa falta de sueño provoque fallos orgánicos que pongan en peligro su vida.

Pero desde las 48 horas sin dormir ya empezamos a ver efectos tremendamente adversos.

Uno de los más graves es el aumento del cortisol, la hormona que también está relacionada con el estrés. De hecho, suele ser un ciclo desagradablemente común no poder dormir bien por puro estrés y que esa falta de sueño, a su vez, nos provoque aún más estrés, por lo que salir del bucle parece complicado.

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Nuestro cuerpo, a nivel físico, también se vuelve más lento, ya que el cerebro no funciona del mismo modo cuando le falta el sueño. Esto puede tener consecuencias terribles si conducimos o simplemente trabajamos de forma física.

¿Y hasta dónde podemos llegar sin dormir? Existe un récord Guinness referente a esta cuestión, obtenido por un adolescente llamado Randy Gardner en 1964.

El joven estadounidense estuvo 11 días completos sin dormir. Aunque aquella experiencia le resultó devastadora, se cree que incluso años más tarde los efectos adversos le seguían afectando.

Los récords dejaron de contabilizarse por propia seguridad, para evitar que la gente intentara superar a Gardner y terminara falleciendo.

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Hay que tener en cuenta que, al momento de conseguir ese récord, Randy era solo un adolescente, por lo que su cuerpo podía soportar mucho mejor la falta de sueño.

Por si acaso, recomendamos no intentarlo en casa y dormir adecuadamente cada noche.

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