El esperado Wallis Annenberg Wildlife Crossing, que cruzará diez carriles de la autopista 101 en Agoura Hills, ya tiene fecha de inauguración: el 2 de diciembre de 2026.
Pero ¿por qué gastar 114 millones de dólares en un puente que ningún vehículo utilizará? La respuesta está en los datos de los collares GPS.
Desde 2002, al menos una docena de pumas de montaña han muerto atropellados en la autopista 101 a su paso por las afueras de Los Ángeles. Los collares GPS colocados en los animales muestran que la mayoría se acerca a la autopista y da la vuelta. Solo uno logró cruzarla repetidamente.
El problema es estructural. La construcción de la US-101 dividió un hábitat continuo en fragmentos aislados, restringiendo el movimiento entre las Montañas de Santa Mónica y las Simi Hills al norte.
Para los pumas de montaña, eso se traduce en mayor endogamia, peleas territoriales y una diversidad genética muy baja. En 2020, los biólogos detectaron las primeras anomalías físicas en la población aislada.
El cruce fue identificado por primera vez como solución prioritaria en un estudio de 1990 encargado por la Santa Monica Mountains Conservancy. Pasaron décadas antes de que el proyecto contara con los fondos necesarios para salir adelante.
Así se reunieron más de 100 millones de dólares
En 2014, la National Wildlife Federation, el Santa Monica Mountains Fund y la campaña #SaveLACougars comenzaron a recaudar dinero.
El símbolo que inspiró el proyecto fue P-22, un puma que logró cruzar las autopistas 101 y 405 para llegar al Griffith Park, en el extremo oriental de las Montañas de Santa Mónica. Su caso se convirtió en emblema de la crisis de conectividad de la fauna californiana. Su muerte en 2022 impulsó aún más la recaudación.
El proyecto estuvo paralizado durante años debido a la falta de fondos. El punto de inflexión llegó en 2021. La Fundación Annenberg realizó una donación condicionada de 25 millones de dólares a la campaña #SaveLACougars de la National Wildlife Federation: los fondos se desbloquearían una vez que el proyecto reuniera 35 millones adicionales. Era la mayor aportación individual recibida por la federación en toda su historia.
Para mediados de abril de 2022, las donaciones sumaban más de 87 millones de dólares, con más de 5.000 personas, fundaciones, organismos y empresas que aportaron dinero o experiencia. Entre los donantes corporativos figuró Boeing, que donó un millón de dólares. En total, la campaña reunió más de 100 millones de dólares.
La financiación pública también fue clave. Los fondos principales provinieron de la Fundación Annenberg, otras donaciones privadas y la California Wildlife Conservation Board, con aportaciones adicionales de la Santa Monica Mountains Conservancy, la California State Coastal Conservancy y el estado de California.
En febrero de 2026, la Comisión de Transporte de California asignó 18,8 millones de dólares adicionales del Programa de Mejora y Mitigación Ambiental, tal y como anunció el gobernador Gavin Newsom.
Una obra que supera el puente convencional
Cuando las obras comenzaron en 2022, el presupuesto era de 90 millones de dólares y la fecha de entrega estaba pactada para 2025. Ni el presupuesto ni el plazo se mantuvieron.
El precio subió a más de 114 millones de dólares, un incremento impulsado por la inflación, la escasez de mano de obra y la complejidad constructiva. Las lluvias récord de 2023 saturaron el terreno e interrumpieron los trabajos de compactación, que debieron rehacerse.
Los aranceles impuestos por la Administración Trump encarecieron los materiales importados. El Índice Nacional de Costes de Construcción de Carreteras de la Administración Federal de Carreteras aumentó un 60% en ese periodo.
Los organizadores del proyecto respondieron a las críticas señalando que la obra no es un puente estándar. Los ingenieros están construyendo un ecosistema vivo sobre diez carriles de una de las autopistas más transitadas del país, lo que requiere suelos especializados, barreras acústicas, vegetación nativa e infraestructura para guiar a los animales.
El cruce tiene 210 pies de ancho (unos 64 metros) y está cubierto con plantas nativas seleccionadas por su rol ecológico específico. Entre ellas, salvia californiana, robles, sicomoros, pastos nativos y plantas que sirven de hábitat a las mariposas monarca y otros polinizadores. Cada especie fue elegida para que el corredor se integre de manera natural con los hábitats que conecta.
El puente aún no está conectado al paisaje circundante, pero la fauna ya responde. Según Beth Pratt, directora regional para California de la National Wildlife Federation, ya se han avistado múltiples especies de mariposas, al menos ocho especies de aves, halcones de cola roja y cernícalos americanos sobrevolando la estructura.
Además de los pumas, se espera que se beneficien osos, linces, zorros, coyotes y venados. Todas estas especies son víctimas frecuentes de accidentes de tráfico en la 101.
La organización responsable del proyecto ha abierto una votación pública para que los interesados digan qué animal creen que cruzará primero.
Diciembre de 2026, la fecha que los conservacionistas llevan años esperando
El Wallis Annenberg Wildlife Crossing tiene programada su apertura para el 2 de diciembre de 2026. Será el primer puente del sistema de autopistas de California diseñado específicamente para la conectividad de la fauna y el más grande del mundo en su género.
Cuando abra sobre la 101, el cruce reconectará un corredor crítico de vida silvestre en las Montañas de Santa Mónica y podría alejar a la población local de pumas del borde de la extinción.
Los organizadores ya anuncian que el proyecto servirá de modelo para futuros pasos de fauna en el sur de California y en otras regiones urbanas del mundo.
