El cuarto evento de blanqueamiento masivo desde 1998, que entre 2023 y 2025 afectó al 84% de los arrecifes del mundo, parecía confirmar los peores pronósticos.
El programa Coral Reef Watch de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU.) tuvo que añadir nuevos niveles a su escala de alerta para reflejar la creciente probabilidad de muerte masiva de corales.
Sin embargo, una investigación presentada el martes en Kenia introduce un dato que modifica el panorama: hay muchos más arrecifes con capacidad de resistir el calor de lo que se creía.
El estudio que triplica el número de arrecifes considerados resilientes
La Wildlife Conservation Society (WCS) y la Universidad Macquarie de Australia analizaron el estado de los arrecifes a nivel global y concluyeron que 166.000 km2, aproximadamente un tercio del total mundial, son “climáticamente resilientes”.
Es decir, tienen capacidad para sobrevivir a grandes episodios de calentamiento oceánico.
El análisis, conocido como estudio 50 Reefs+, combina más de 45.000 observaciones de campo de corales recopiladas entre 1960 y 2025 con datos climáticos, oceanográficos y de presión humana.
Su resultado es el mapa global más detallado elaborado hasta la fecha sobre arrecifes con capacidad de evitar, resistir o recuperarse del estrés térmico y de otros eventos extremos como los ciclones.
La nueva cartografía es 10.000 veces más detallada que cualquier versión anterior. Esto permitió identificar tres veces más corales resilientes de los que constaban en evaluaciones previas.
El mapa fue elaborado con apoyo de SkyTruth, una organización tecnológica sin ánimo de lucro que utiliza imágenes de satélite e inteligencia artificial para rastrear amenazas medioambientales.
Dónde están y qué los hace distintos
El 61% de los arrecifes resilientes identificados se concentra en cinco países: ls Bahamas, Cuba, Australia, Indonesia y Filipinas.
El estudio también localizó zonas de resiliencia en Belice, Panamá y las islas Turcas y Caicos que no habían sido contempladas en análisis anteriores.
Estos arrecifes comparten características oceanográficas concretas: corrientes más frías, menor exposición solar y menor sensibilidad a las variaciones meteorológicas. Todoso ellos son factores que los protegen del estrés térmico que destruye el tejido vivo del coral.
En algunos de estos enclaves, la recuperación tras un evento de blanqueamiento ha sido notable.
En uno de los casos documentados por la WCS, la cobertura coralina de una zona cayó del 44% al 27% tras el blanqueamiento de 2024, pero se recuperó al 40% un año después.
El estudio actualiza y amplía el trabajo original de 2018 que identificó 50 arrecifes con mayores probabilidades de supervivencia. La nueva versión suma 30 países y 54 territorios y jurisdicciones adicionales al análisis.
El desafío: solo el 28% de esos arrecifes está protegido
Los datos optimistas tienen una contrapartida inmediata.
Solo el 28% de los arrecifes climáticamente resilientes identificados en el estudio se encuentra dentro de áreas protegidas o conservadas.
Esto se traduce en aproximadamente 120.000 km2 de ecosistemas sin salvaguardias formales frente a amenazas directas como la contaminación del agua, la pesca destructiva y el desarrollo costero mal gestionado.
Los autores del estudio han lanzado una campaña ciudadana denominada Our Reefs, Our Future, que llama a los gobiernos a priorizar la protección de estos arrecifes frente a las amenazas locales e inmediatas.
El argumento de fondo es que el cambio climático no puede detenerse a escala de un arrecife, pero los factores de presión locales (sedimentos, aguas residuales, sobrepesca) sí pueden reducirse con políticas concretas.
El estudio fue presentado en la Conferencia Our Ocean, celebrada entre el 16 y el 18 de junio en Mombasa, Kenia, un foro global que reúne a gobiernos, científicos y organizaciones de conservación para adoptar compromisos de protección oceánica.
En ese marco, Kenia firmó el primer compromiso de alto nivel para proteger arrecifes de coral climáticamente resilientes, sumándose a más de una docena de gobiernos que ya habían adoptado ese tipo de compromiso con anterioridad.
Una disputa con el IPCC sobre el futuro de los corales
El hallazgo no pasa sin fricción científica.
El estudio cuestiona directamente las proyecciones del IPCC, el organismo científico de referencia en materia de cambio climático de Naciones Unidas, que ha estimado que entre el 70% y el 90% de los arrecifes de coral podrían desaparecer con un calentamiento de 1,5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, y hasta el 99% si el calentamiento alcanza los 2 grados.
Los autores del estudio no niegan esas cifras generales, sino que añaden matices geográficos.
La resiliencia no está distribuida de forma uniforme, y la investigación apunta precisamente a identificar qué zonas concretas tienen mayor capacidad de aguante para dirigir hacia ellas los recursos de conservación.
Paralelamente, otro equipo internacional de 28 científicos publicó en marzo de 2026 en Nature Reviews Biodiversity un llamamiento para acelerar la investigación sobre evolución asistida de corales. Esto incluye técnicas para aumentar la tolerancia térmica de las colonias y reducir su mortalidad durante las olas de calor marinas.
La idea es que la resiliencia natural identificada en el nuevo mapa podría complementarse con intervenciones científicas dirigidas a acelerar la adaptación de las especies más vulnerables.
Los arrecifes resilientes podrían funcionar como bancos de semillas vivos para la recuperación de ecosistemas más degradados, según el investigador principal Kyle Zawada, de la Universidad Macquarie.
En última instancia, el nuevo mapa no es un certificado de supervivencia, sino una herramienta para decidir dónde actuar primero.
