Copenhague repite por segundo año consecutivo como la ciudad más habitable del mundo, según el Índice Global de Habitabilidad 2026 de la Unidad de Inteligencia de The Economist.
El estudio evaluó 173 ciudades en estabilidad, sanidad, cultura y medio ambiente, educación e infraestructura, y ubicó a la capital danesa, seguida de Viena, Melbourne, Sídney y Zúrich entre las cinco primeras.
Más allá de los números, cada una de estas cinco ciudades tiene una forma propia de resolver la vida cotidiana.
1. Copenhague: pedalear como rutina, no como excepción
Copenhague sumó 98 puntos sobre 100, con puntuación perfecta en estabilidad, educación e infraestructura, 96 en sanidad y 95 en cultura y medio ambiente.
Los números, sin embargo, no explican del todo por qué la capital danesa lleva dos años en el primer puesto.
Lo explican mejor sus calles, pensadas para la bicicleta antes que para el coche, y sus canales, donde bañarse en pleno centro urbano es parte del paisaje habitual. De hecho, la ciudad ya construye un nuevo balneario público sobre el agua para ampliar esa costumbre.
Es, además, una de las ciudades que buscan activamente atraer a trabajadores extranjeros agotados con la promesa de una vida más tranquila, y sus propios habitantes citan esa combinación de infraestructura funcional y ritmo pausado como la razón por la que rara vez se van.

2. Viena: la ciudad que ejerce de anfitriona
Viena quedó segunda con 97,1 puntos, después de haber liderado el índice tres años seguidos hasta perder el puesto ante Copenhague en 2025.
Este año consolidó esa reputación de ciudad anfitriona.
Fue sede de Eurovisión por tercera vez, un certamen que siguen de cerca alrededor de 200 millones de espectadores, y también albergó el primer Campeonato Mundial de Conductores de Tranvía, la Vienna Design Week y numerosas reuniones de Naciones Unidas, la OPEP y el Organismo Internacional de Energía Atómica.
A esa capacidad de organizar eventos globales se suma lo de siempre: vivienda pública de calidad, transporte eficiente y una vida cultural que no depende de las temporadas turísticas.

3. Melbourne: una ciudad hecha de barrios
Melbourne subió al tercer puesto con una puntuación total de 97.
Su fuerza está en la combinación de cultura y entorno. Cada barrio de la ciudad tiene identidad propia, marcada por la diversidad cultural, la gastronomía y una escena creativa que se nota en el arte callejero y en los pasajes peatonales del centro.
Los parques urbanos funcionan como punto de encuentro cotidiano, y esa mezcla es lo que sus residentes describen como un sentido de comunidad poco habitual para una ciudad de su tamaño.

4. Sídney: la vida al aire libre como estructura urbana
Sídney escaló del sexto al cuarto lugar y empató con Melbourne en la puntuación total, con máximos en sanidad y educación.
Sus más de cien playas, el puerto y la cercanía con las Montañas Azules siguen siendo el argumento más visible, pero la ciudad también atravesó una modernización de infraestructura de años.
Entre otras cosas, la calle George, su arteria principal, se peatonalizó por completo y hoy es el eje de nuevas líneas de tranvía que devolvieron el transporte ligero al centro.
Según Steve Kamper, ministro de Turismo de Nueva Gales del Sur, la combinación de culturas y la sensación de barrio dentro de una ciudad global es lo que distingue a Sídney. Recomienda salir del circuito habitual del puente y Bondi para conocer barrios como Burwood, en el oeste interior.

5. Zúrich: el lujo de una ciudad que funciona sola
Zúrich cierra las cinco primeras posiciones.
Es la más pequeña del grupo y, según varios estudios internacionales, también la más eficiente: los tranvías llegan puntuales, el lago y los dos ríos que atraviesan la ciudad están lo bastante limpios como para que algunos empleados naden hasta el trabajo en verano, y hay fuentes de agua potable repartidas por toda la ciudad.
Los precios son altos, pero los salarios lo compensan, y los Alpes quedan a una hora de distancia.
Esa combinación de orden, naturaleza accesible y bienestar económico es la que sostiene su lugar en el podio año tras año.

Lo que se mueve detrás del podio
La puntuación media global se mantuvo en 76,1 sobre 100, igual que en 2024 y 2025, pero ese número estable esconde movimientos en direcciones opuestas.
La sanidad mejoró en buena parte del mundo, sobre todo en Asia, mientras que la estabilidad retrocedió por la guerra entre Israel e Irán, que golpeó las puntuaciones de Oriente Medio y el norte de África. Las ciudades de esa región cayeron, en promedio, más de tres puestos.
Mascate, en Omán, fue la ciudad que más posiciones perdió: bajó 14 puestos. Ciudad de Kuwait retrocedió 12. En el otro extremo, Fuzhou, en China, subió siete lugares gracias a la mejora de sus indicadores sanitarios, y otras ciudades chinas como Wuxi, Nankín y Qingdao también avanzaron por el mismo motivo. Lisboa ganó seis puestos.
Nueva York, por su parte, registró uno de los saltos más notables del año —del puesto 69 al 66— gracias únicamente a la baja sostenida de la criminalidad y a una menor percepción de riesgo de atentados.
Aun así, ninguna ciudad estadounidense entró en los diez primeros puestos. La mejor posicionada fue Honolulu, en el puesto 93. En el otro extremo de la tabla, Damasco quedó última entre las 173 ciudades evaluadas.
Una clasificación dominada por ciudades medianas
Ninguna de las diez ciudades mejor ubicadas supera los dos millones de habitantes en su área metropolitana central.
Ni Copenhague, ni Viena, ni Zúrich están entre las capitales más grandes de sus propios países en área metropolitana total, y Melbourne y Sídney compiten por ese título dentro de Australia, no a escala global.
Lo que las diferencia no es el tamaño ni la renta per cápita más alta del mundo, sino que resolvieron simultáneamente lo que muchas megaciudades manejan por separado: transporte que funciona sin fricción, espacio verde a distancia caminable y una sensación de seguridad que no depende del barrio en el que se viva.
En un año en el que la inestabilidad global les restó puntos a decenas de ciudades, esa combinación fue, otra vez, lo que separó al podio del resto de la clasificación.
