El cañón de Stuðlagil o Stuðlagil Canyon es una muestra más de la geografía caprichosa y por momentos imposible de Islandia, de la Tierra del Hielo y del Fuego.
Famoso por sus impresionantes columnas de basalto, este atractivo todavía no tiene la fama del Círculo Dorado, pero desde el 2017 ocupa un lugar destacado en el radar de los viajeros que buscan sitios alejados de las rutas turísticas clásicas.
Ese año una aerolínea tomó una serie de fotografías del cañón de Stuðlagil y las incluyó en folletos que dieron vuelta alrededor del mundo. Eso, sumado al aporte de las redes sociales, llevó a que cada vez más personas quisieran ver con sus propios ojos cómo las paredes de color oscuro de la roca basáltica contrastan con el intenso color azul del agua.
El orígen de las columnas de basalto de Studlagil
El cañón de Studlagil es una muestra más de por qué a Islandia se la conoce como la Tierra del Hielo y del Fuego: su formación se debe a la actividad volcánica de la isla y a uno de los ríos glaciares más importantes del país.
Para comprender, aunque sea a grandes rasgos, el origen del cañón, hay que remontarse a unos dos millones de años en el tiempo. Según los geólogos, estas columnas hexagonales se formaron a partir de un gran caudal de lava que, tras enfriarse, cambió de apariencia y adquirió esta forma peculiar.
Vale aclarar que las columnas de basalto del cañón de Studlagil no son únicas en Islandia. De hecho, la isla está repleta de este tipo de roca particular. Quizás una de las más famosas son las que se ven en la playa de arena negra Reynisfjara, donde se filmaron escenas de “Juego de Tronos”.
También hay columnas de basalto en la catarata de Svartifoss, dentro del Parque Nacional de Vatnajökull; en Gerðuberg, en la península Snæfellsnes; y en Hljóðaklettar, al noreste de Islandia (entre otros puntos).
Habiendo tantas, posiblemente te estés preguntando por qué el gran cañón de Studlagil reviste tanto interés. En este lugar, las columnas de basalto se encuentran en grandes cantidades, además que son posiblemente las más altas del país.
A ellas se suma la magia del río Jökla, cuyas aguas cristalinas adquieren, en determinada época del año, un color turquesa único.
El verde de la vegetación de alrededor también hace lo suyo, creando una postal a la que difícilmente pueden resistirse los amantes de la fotografía.
La obra de ingeniería que lo cambió todo
Hay una razón por la cual las columnas de basalto del cañón de Studlagil son relativamente recientes: hasta hace unos años permanecían bajo el agua. Pero como sucede constantemente, la mano del hombre modificó el paisaje, en este caso, para bien.
En el año 2009 los islandeses llevaron adelante la construcción de la central hidroeléctrica Kárahnjúkavirkjun. Al retener y desviar las aguas del río Jökla hacia el nuevo embalse de Hálslón, el caudal bajó a tal nivel que el cañón salió a la luz.
La obra, cómo no, trajo cierta polémica, aunque para los geólogos estas columnas de basalto les permiten seguir estudiando el origen de este país tan peculiar.
Dónde se encuentra y cómo llegar a Stuðlagil Canyon
Stuðlagil Canyon se encuentra en el este de Islandia, en la parte superior del valle de Jökuldalur, famoso por sus ovejas y por el río glaciar Jökla.
A lo largo de sus más de 150 km de recorrido y antes de su desembocadura en el Océano Atlántico, este afluente se encargó de moldear los paisajes desde las Tierras Altas hasta el fondo del valle.
La ciudad más cercana es Egilsstaðir (situada 72 km al este del cañón, en el valle de Jökuldalur). Reykjavik, la capital, se encuentra a casi 600 km. Lejos quedan los puntos turísticos más populares de Islandia, de allí que siguen siendo pocos los viajeros que visitan Stuðlagil.
A pesar de esta ubicación remota, el óptimo sistema de carreteras de Islandia permite llegar al cañón de dos formas diferentes, aunque solo una garantiza esas postales increíbles que todos buscamos.
La primera opción (y la menos aconsejable) es conducir hasta la granja Grund, ubicada en el lado oeste del cañón. Allí encontrarás un parking y una plataforma con escaleras que permite una vista elevada de las columnas de basalto y del río.
¿El problema? El ángulo limita bastante la perspectiva y la esencia del lugar se pierde entre la distancia y el encuadre. Es, en definitiva, una versión recortada del verdadero Stuðlagil.
La experiencia cambia radicalmente si optas por el lado este. Para eso, deberás tomar la Circunvalación 1 y desviarte hacia el sur en la zona de Skjödólfsstaðir. Luego, sigue por la carretera 923 durante unos 14 km hasta llegar a la granja Klaustursel. Justo allí verás un puente sobre el río Jökla y un sitio donde dejar el auto.
Desde ese punto, el recorrido continúa a pie: hay que cruzar el puente y tomar el sendero que se extiende hacia la derecha. Son unos 5 km bordeando el cañón, en un trayecto fácil de seguir que te lleva directo a las vistas más espectaculares del desfiladero.
Es desde aquí donde se toman la mayoría de las fotos que probablemente hayas visto en redes sociales: las columnas de basalto perfectamente alineadas, el agua en tonos turquesa y una sensación de asombro difícil de explicar.
Si quieres y puedes bajar a orilla del río, verás el cañón desde otra perspectiva. El descenso no es del todo sencillo, pero si tienes el calzado adecuado y prestas atención, podrás descender y ser testigo de una postal única.
La mejor época para visitar Studlagil Canyon
Antes te contamos que el río Jökla no mantiene el color turquesa a lo largo del año. Si quieres verlo en estas tonalidades, tendrás que viajar al Cañón de Stuðlagil en verano, hasta mediados de agosto.
A partir de este momento, el gran embalse se llena, el agua que fluye por el río cambia de color y el verde de la vegetación desaparece. El cañón sigue siendo majestuoso, pero la postal es diferente.
Durante la temporada estival, en cambio, hay hasta 20 horas de luz al día y el río deslumbra con ese color turquesa que enamora a los fotógrafos. Si eres uno de ellos, las mejores tomas se obtienen en las horas de la mañana.
En un país donde cada curva del camino revela una maravilla geológica, Studlagil Canyon sigue siendo uno de esos secretos que valen el esfuerzo. No figura en todas las guías, pero ahí radica su encanto.
Si viajas a Islandia con la intención de sorprenderte, entonces no lo dudes: súmalo a tu itinerario. Porque hay lugares que no se olvidan. Y este, sin duda, éste es uno de ellos.

Buenísima y cautivadora reseña… Despierta la curiosidad y las ganas …
Un viaje a la imaginación…!!!