Islandia forma parte de esas regiones europeas septentrionales en las que los paisajes aislados todavía guardan un poco de la magia antigua.
En esta isla, cuya población es similar a la de la propia ciudad de Bilbao, hay lugares inhóspitos donde resulta prácticamente imposible vivir.
Es por ello que la inmensa mayoría de la población se ha establecido en la capital, Reikiavik, y en su zona metropolitana.
Hay otros núcleos de población en la parte sur de la isla, pero poco a poco se van desperdigando y perdiendo si nos dirigimos al norte.
Si nos atrevemos a seguir la carretera que rodea toda la isla y nos acercamos a la zona este, encontraremos un lugar muy especial: el reino de las hadas y los elfos.
Se trata de una región conocida como Álfaborg, que literalmente podría traducirse como “ciudad de los elfos“. Un territorio repleto de pequeños riachuelos, lagos profundos y montañas de aspecto casi onírico, que podría servir perfectamente como morada de estos seres mitológicos (o tal vez más reales de lo que imaginamos).
De hecho, para los islandeses, estas criaturas están en nuestro mismo plano, aunque prefieren mantenerse ocultas entre la naturaleza.
Una visita a Alfaborg puede hacernos descubrir parte de este mundo.
El lugar donde reinan hadas y elfos
Llegar a esta zona no es precisamente tarea fácil. Está justo en el extremo opuesto de la isla donde se encuentra la capital, por lo que el “paseo” puede alargarse durante más de nueve horas.
Una vez alcanzamos la costa más oriental de Islandia, comenzaremos a perder de vista las poblaciones numerosas y empezaremos a disfrutar de pequeñas aldeas de apenas 100 o 200 habitantes.
Una de ellas es Bakkagerði, donde, según el folclore milenario islandés, habitan los Huldufólk, o elfos ocultos.
Conforme nos acercamos a esta preciosa villa de pescadores, encontramos pequeñas casas muy pintorescas, en las que supuestamente no vive nadie.
Nadie humano, queremos decir, porque son, según la tradición, las casas de este pueblo mágico. La aldea está construida a las faldas de una colina llamada Alfaborg, que, según la leyenda, es morada de la poderosa Hildur, reina de los elfos.
Desde fuera, todo este relato puede parecer solo una pintoresca manera de dar forma a las antiguas leyendas tradicionales del país.
Sin embargo, no debería sorprendernos que casi la mitad de la población de la zona cree en la existencia de los elfos.
Según estos creyentes, los huldufólk son un pueblo semejante a los humanos que también vive en comunidades, solo que están ocultos a nuestros ojos para evitar ciertos problemas.
Deben estar muy bien escondidos, puesto que a día de hoy, incluso con la creación de un pequeño camino alrededor de la colina, estos elfos no han sido divisados.
Criaturas fascinantes del folclore islandés
Hildur, o Borghildur, como también se la conoce en muchas leyendas, es la reina elfa de la zona, cuya belleza sigue asombrando a día de hoy.
El folclore islandés está muy asimilado en su cultura y en la población actual, que lucha por conservarlo en todo su esplendor.
Como otros países nórdicos, Islandia cuenta con numerosas sagas que, a través de leyendas, relatan la colonización nórdica de la isla y las luchas entre clases, e incluso entre seres humanos y criaturas mágicas como los elfos.
No es extraño pensar que algunas de estas sagas, como la de “Egils” o la de “Njáls”, sirvieran de inspiración al profesor J.R.R. Tolkien para la creación de la Tierra Media.
El escritor británico, fascinado por el folclore islandés, tomó mucha inspiración de los cuentos y leyendas de la isla nórdica para la creación de sus elfos, criaturas cuasidivinas, de una belleza imposible y con una gracia y agilidad que solían poner de manifiesto, si era necesario, en las muchas batallas en las que debían pelear.

La belleza de estos parajes también contribuye a que este tipo de historias surjan y perduren a lo largo de tantos siglos.
Cuando uno llega a la costa este de Islandia, se da cuenta de que, de haber elfos en este mundo, este es el lugar perfecto para que establezcan su colonia.
Tal vez no sea tan parecido a la mítica Lothorien de Tolkien, pero sí que tiene mucho que ver con los bosques donde vivían los antiguos elfos verdes.
Sin ir más lejos, el bosque más grande del país, Hallormsstaður, también se encuentra en la zona de los fiordos del este.
Es aquí donde la naturaleza toma forma y lo conquista todo, el lugar donde la magia parece más real que en ningún otro rincón de Islandia. Y la presencia de los elfos, hadas y duendes también se hace patente en cada rincón, como si estuviéramos entrando en un mundo de fantasía.
