En el norte de Perú, bajo metros de tierra árida que bordean el distrito de La Esperanza, una figura de madera llevaba siglos esperando.
Rostro rojo, ojos almendrados, un gorro trapezoidal con siete bandas de colores alternos… Tenía entre 850 y 1.470 años cuando los arqueólogos del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (Pecach) la sacaron a la luz.
El hallazgo ocurrió durante las excavaciones de la tercera etapa del proyecto de recuperación de la Huaca Takaynamo.
La pieza, de 47 centímetros de largo por 16 de ancho, representa a un personaje identificado como cargador de andas.
Según los investigadores del Ministerio de Cultura del Perú, constituye una nueva evidencia de que este edificio piramidal en la periferia de Chan Chan tuvo una función claramente ceremonial.
Qué encontraron y dónde
La escultura fue hallada en la Huaca Takaynamo, una arquitectura piramidal ubicada en la zona norte del complejo arqueológico Chan Chan, en el distrito de La Esperanza, provincia de Trujillo.
Los trabajos de campo forman parte de un proyecto de inversión estatal cuyo objetivo es recuperar el monumento, estudiar su arquitectura y habilitarlo para el turismo local e internacional.
La figura de madera lleva un gorro de corte trapezoidal en la parte superior angosta y siete bandas verticales de colores claros y oscuros alternos. En la parte inferior se distingue una banda horizontal oscura.
El rostro es plano, de corte ovalado y está pintado de rojo. La nariz, de perfil recto, sobresale del plano facial. Por su parte, los ojos almendrados y las orejas circulares exhiben un leve desnivel en el que se conserva una resina negra que habría servido para fijar placas de nácar.
Bajo la escultura, el equipo registró un pequeño bolso negro decorado con hilos de color marrón y blanco. Junto a la pieza también se recuperaron semillas de nectandra que debieron conformar un collar, algunas de ellas con hilo insertado.
La distinción técnica que hace relevante el hallazgo
El arqueólogo Arturo Paredes Núñez, jefe de la Unidad de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del Pecach, explicó que las tallas en madera de la cultura Chimú se dividen en dos categorías: fijas y móviles.
Las fijas se documentan en el ingreso de algunos conjuntos amurallados de Chan Chan, a partir de un segmento no tallado que, al ser enterrado, ancla la porción tallada al suelo.
Las esculturas móviles, en cambio, carecen de ese elemento y se encuentran con mayor frecuencia en algunas huacas. La figura de madera hallada en Takaynamo pertenece a esta segunda categoría.
La antigüedad de la escultura fluctúa entre 850 y 1.470 años, rango correspondiente al período temprano de la cultura Chimú, según el propio Paredes.
Lo que el hallazgo confirma sobre la huaca
El director en funciones del Pecach, César Gálvez Mora, señaló que el hallazgo se suma a evidencias significativas que ratifican la función ceremonial de un edificio periférico a Chan Chan.
Gálvez Mora añadió que esta intervención se enmarca en el Plan Maestro para la Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico Chan Chan y enriquece el conocimiento de un bien inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial.
Para los especialistas, estas piezas resultan fundamentales para reconstruir el discurso ritual de la antigua capital del reino Chimú entre los siglos XII y XV.
La Huaca Takaynamo, rodeada por el casco urbano del distrito de La Esperanza, lleva activa en trabajos de investigación desde el 11 de abril, con un plazo de ejecución de ocho meses.
Chan Chan: la ciudad de barro más grande de América
El contexto del hallazgo no es menor.
Chan Chan fue la capital política, religiosa y administrativa del reino Chimú, edificada íntegramente con tierra entre los siglos VIII y XV d.C. Constituye un testimonio excepcional de la planificación urbana precolombina y representa la cúspide del desarrollo urbano del área andina.
El complejo está formado por diez recintos amurallados denominados “ciudadelas” y varias pirámides solitarias. Es considerada la ciudad construida en adobe más grande del mundo.
Desde 1988 es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En el mismo año se incluyó en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro. Esta segunda categorización refleja la fragilidad estructural de sus muros de barro, expuestos a la erosión, a las lluvias y al saqueo crónico.
La escultura de madera hallada en la Huaca Takaynamo es una pieza más en esa acumulación lenta de evidencia que permite entender qué pasaba en los márgenes de la gran ciudad.
Es decir, no solo en sus palacios y ciudadelas, sino en esos edificios periféricos donde el ritual también tenía lugar, y donde la madera (un material raro en la costa desértica del norte peruano) fue esculpida, pintada y depositada con una intención que los arqueólogos aún intentan descifrar.



