Dentro del cristianismo, es costumbre desenterrar los huesos de aquellos que llevan ya mucho tiempo en el cementerio. En ocasiones, esos huesos se guardan en lugares especialmente ideados para ello.
Se llaman osarios y son muy populares en muchas zonas del planeta. Podemos encontrarlos en cementerios, iglesias e incluso catacumbas, como ocurre en París.
Sin embargo, el osario más especial de todos está ubicado en Sedlec, en la ciudad checa de Kutná Hora .
No es tan habitual que encontremos una capilla realizada prácticamente a base de huesos humanos, un espectáculo entre lo asombroso y lo tétrico que atrae cada año a miles de curiosos turistas a la zona.
La ciudad donde se encuentra esta capilla fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por la conservación de sus edificios y la belleza del paisaje.
La capilla de los huesos de Sedlec es la guinda tenebrosa a este pastel, un lugar ineludible si visitas Kutná Hora, aunque más vale advertir que debes saber a lo que te enfrentas cuando cruzas las puertas de esta iglesia tan especial…
Un macabro encargo que acabó convirtiéndose en obra de arte
La ciudad medieval de Kutná Hora contaba en el siglo XIV con un imponente cementerio, que se convirtió en el último hogar de muchos de los fallecidos por la Peste Negra.
La epidemia asoló la zona durante esa época y dejó cientos de muertos, cuyos huesos quedaron apilados en una de las dependencias del cementerio. Posteriormente, se decidió construir justo a este terreno la Iglesia de Todos los Santos, el templo en el que posteriormente se ubicaría el osario con todos esos huesos.
Durante siglos, la pequeña capilla de la parte inferior de la iglesia albergó estos huesos apilados de mala manera.
No era exactamente el tratamiento más respetuoso para los restos de aquellas personas fallecidas, así que en 1870, la aristocrática familia Schwarzenberg decidió ponerle remedio. Contrató a un artista carpintero que trabajaba en Sedlec, František Rint, que aceptó el encargo con algo muy particular en mente: el carpintero decidió usar los propios huesos como parte de la obra artística que iba a realizar en la rehabilitación de la capilla.
Le habían pedido que buscase una forma “más elegante” de conservar ese osario y Rint se lo tomó al pie de la letra. Diseñó un espacio mucho más acogedor, más amplio y moderno. Pero también se guardó un truco bajo la manga. A lo largo y ancho de las paredes de la pequeña capilla, el artista ubicó lámparas, candelabros y todo tipo de detalles ornamentales, creándolos a partir de los propios huesos del osario.
Los trató para su conservación y exposición y los moldeó para que ocuparan el espacio de una forma mucho más estética… o macabra, según se mire.
Un ejemplo perfecto del necroturismo
En los últimos años, el necroturismo o turismo oscuro se está convirtiendo en una de las formas de turismo más sorprendentes y populares.
Ciudades como París o Edimburgo llevan décadas sacando partido a sus leyendas más oscuras y ensalzando los lugares más lúgubres y macabros de sus calles como reclamo turístico. La expansión de este tipo de viajes, en los que el morbo y la curiosidad natural se dan la mano, ha llegado también a República Checa. Y por supuesto, la Capilla de los Huesos de Sedlec es sin duda la gran joya de la corona del necroturismo del país.
Cada año, miles de personas deciden recorrer los 80 km que separan Praga de Kutná Hora para contemplar con sus propios ojos esta obra de arte macabra.
El osario está expuesto dentro de una preciosa iglesia y la ciudad medieval también cuenta con otras increíbles atracciones, como la Catedral de Santa Bárbara o el Castillete de la Plata.
El encanto medieval se combina a la perfección con la ambientación gótica en algunas calles de su centro histórico, un lugar que da gusto recorrer antes o después de contemplar los huesos esculpidos en Sedlec.
Habrá viajeros que pensarán que este tipo de lugares son de mal gusto, y que al final, por muy llamativas que sean esas obras, están mancillando el legado de miles de personas. Sin embargo, la idea de Rint era precisamente la contraria: rendir pleitesía a los fallecidos y convertir sus restos en algo que la gente admirase, en lugar de olvidar. Siendo uno de los lugares turísticos más populares y sorprendentes de toda la región de la Bohemia, podrías decir que el artista carpintero cumplió su objetivo.

