Madrid es una ciudad enorme, cosmopolita y diversa, en la que uno disfruta perdiéndose por sus diferentes barrios para encontrar sorpresas en todos sus rincones.
La capital de España guarda secretos cuando nos alejamos un poco de su centro neurálgico y empezamos a recorrer sus parques y lugares más recónditos. Si sabemos buscar, no será complicado encontrar el edificio más antiguo de Madrid.
Lo más sorprendente es que ni siquiera fue construido en la ciudad, pero aun así, tiene más de 2.200 años de antigüedad.
Ubicado muy cerca de la Plaza de España, al oeste de la ciudad, el Templo de Debod se erige con orgullo en uno de los parques más bellos y singulares de la capital madrileña.
Un edificio fuera de su lugar habitual, que llama mucho la atención a visitantes y lugareños, y que cuenta una historia muy especial sobre la relación de España con Egipto décadas atrás.
Un regalo traído directamente desde Egipto
Para encontrar el verdadero origen de este templo tenemos que retroceder al siglo II antes de Cristo.
El rey nubio Adikhalamani decidió construir un templo en honor a Isis y Amón, convirtiéndolo en un importante lugar de culto en Debod, una ciudad que hoy está bajo las aguas del río Nilo.
Durante los siglos siguientes, diferentes monarcas y faraones fueron construyendo alrededor de la capilla central otros edificios que han conformado, con el tiempo, el conjunto del Templo de Debod.
Damos un nuevo salto en el tiempo y llegamos al año 1961. La construcción de la presa de Asuán resultaba una necesidad imperiosa para el gobierno egipcio, aunque ello supusiera la pérdida del terreno donde se encontraba precisamente el templo de Debod, junto a otros monumentos nubios.
Se tomó entonces la decisión de desmontar los templos, piedra a piedra, y trasladarlos a otra ciudad, mientras se debatía qué hacer con ellos.
Egipto pidió ayuda internacional para llevar a cabo esta misión, ya que el coste del desmantelamiento era elevado. Varios países ayudaron económicamente a salvar estos monumentos, pero hubo cuatro cuyas aportaciones fueron especialmente importantes: Estados Unidos, Italia, Países Bajos y España.
Egipto decidió regalar un templo a cada uno de esos países en reconocimiento de la gran contribución que habían realizado. Fue así como, en 1972, un gigantesco buque llegó al puerto de Valencia cargado con las cajas que contenían las piedras del templo de Debod. 2300 piezas originales, más un par de planos que ayudarían a los restauradores a reconstruir el templo. Se decidió ubicarlo en Madrid, en una pequeña colina donde antiguamente había estado el llamado Cuartel de la Montaña, al sur del Parque del Oeste y justo al lado de la Plaza de España.
Un monumento icónico de Madrid
La reconstrucción no fue una tarea precisamente sencilla. Los planos no ayudaban tanto como cabía esperar, y aunque las piezas venían marcadas, no todas estaban apuntadas correctamente.
Era como construir un gigantesco puzle de historia sin apenas instrucciones. El comité español, encargado de dicha tarea, tuvo que realizar diversas pruebas hasta dar con la forma definitiva del templo, preservando en su mayor parte la estética original.
Así, en julio de 1972, el templo de Debod abrió sus puertas al público como uno de los monumentos más exóticos y llamativos de toda Madrid.
Asimismo, se convertía en el edificio más antiguo de la capital, a pesar de haber sido construido originalmente a miles de kilómetros de distancia. Una circunstancia que, sin embargo, no ha impedido que hoy en día sea uno de los lugares más queridos por los propios madrileños, así como un punto de visita obligatorio para los turistas.
Dado que es de entrada gratuita, no hay excusa para no acercarse a contemplar este trocito de la historia egipcia en el centro de Madrid.
El templo ha sido objeto de restauraciones a lo largo de su historia en la capital de España. A su alrededor se han construido y adecentado unos preciosos jardines que, en muchos casos, sirven como lugares de encuentro para los propios madrileños.
Las fotografías nocturnas del templo iluminado son ya una de las imágenes más apreciadas por todos aquellos que visitan Madrid, y es que no en todas las ciudades puedes encontrar un edificio de este tipo en un estado de conservación prácticamente perfecto.