En más de un siglo de registros de fauna marina en la costa oeste de Estados Unidos, nunca se había documentado algo así: que una tortuga marina eligiera, de forma espontánea, una playa de California para desovar.
Ocurrió a mediados de septiembre en el condado de Orange, y para los biólogos que llevan décadas estudiando a estos animales, el hecho tiene el peso de un hito científico, aunque las causas que lo explican sean menos alentadoras de lo que parece a primera vista.
Un hallazgo casi por casualidad
Todo empezó el 16 de septiembre, cuando socorristas de Huntington Beach recibieron un aviso sobre una tortuga marina herida cerca de Seal Beach.
Al acercarse, comprobaron que la tortuga no estaba herida, sino que estaba cavando un nido y desovando en la arena. El sector se cerró de inmediato para protegerla, y apenas tres días después se avistó una segunda tortuga que anidaba a pocos kilómetros, cerca del muelle de Huntington Beach.
Los especialistas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que acudieron a investigar ambos casos, todavía no han logrado determinar si se trató de la misma tortuga en dos intentos distintos o de dos ejemplares diferentes.
La especie identificada es la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), la más pequeña de las que habitan el océano Pacífico.
Sus zonas de anidación habituales están a miles de kilómetros al sur, principalmente en México, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, donde protagonizan un fenómeno conocido como arribada, uno de los más llamativos del mundo animal.
Cuando esto ocurre, cientos o miles de hembras llegan juntas a la misma playa, en un lapso de pocos días, para desovar de forma sincronizada.
Aunque ocasionalmente se habían avistado ejemplares nadando frente a las costas del sur de California siguiendo corrientes cálidas, jamás se había registrado que una hembra desovara en territorio estadounidense.
El motivo más probable: un océano más cálido de lo habitual
Para los biólogos consultados por distintos medios estadounidenses, la explicación más plausible de este comportamiento inédito tiene nombre propio: El Niño.
Este fenómeno climático eleva la temperatura del océano Pacífico y este año se presenta con particular intensidad.
Todd Steiner, ecólogo y fundador de la organización Turtle Island Restoration Network, viene documentando avistamientos aislados de esta especie en California desde hace más de una década, casi siempre coincidiendo con años de aguas más cálidas de lo normal.
Lo novedoso esta vez no es la presencia de la tortuga, sino que haya encontrado condiciones lo bastante favorables como para completar todo el proceso de desove.
Hay, además, un detalle que llamó la atención de los propios especialistas. Mientras que las tortugas golfinas suelen anidar de noche para evitar depredadores y el calor extremo de la arena, en este caso el desove ocurrió a la luz del día, poco antes de la puesta de sol.
La NOAA lo calificó de inusual, incluso dentro de lo excepcional del caso.
Qué pasa ahora con los nidos
La tortuga golfina está protegida por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, y ambos nidos están cercados y permanecerán vigilados por un equipo conjunto de organismos locales, estatales y federales durante todo el período de incubación, que suele durar entre 45 y 60 días.
Mientras dure ese proceso, las autoridades pidieron a quienes visiten esas playas que se mantengan alejados del vallado y no alteren la señalización.
Estas precauciones son fundamentales porque, en esta especie, como en la mayoría de las tortugas marinas, el sexo de las crías depende de la temperatura de la arena durante la incubación. Cualquier intervención humana puede alterar directamente el desarrollo de la nidada.
Un dato que no es solo una curiosidad
Más allá del entusiasmo que generó la noticia, los especialistas coinciden en que hallazgos como este también funcionan como una señal de alerta.
El desplazamiento de especies marinas hacia zonas donde nunca antes habían logrado reproducirse suele estar asociado al calentamiento de los océanos y a la alteración de los patrones climáticos habituales.
Dicho de otro modo, ver una tortuga tropical anidando en California puede ser, a la vez, un acontecimiento fascinante para la ciencia y un síntoma de un ecosistema marino que está cambiando más rápido de lo esperado.
Dónde ver tortugas marinas de forma responsable
A quienes el hallazgo les haya despertado las ganas de cruzarse con una tortuga marina en sus viajes, los especialistas les dan una recomendación clara: nunca acercarse a un nido activo ni intentar tocar o mover a un ejemplar, incluso si parece varado o desorientado, y avisar siempre a las autoridades locales o a organizaciones especializadas.
Quienes quieran presenciar una arribada en su entorno natural, sin poner en riesgo a los animales, pueden acudir a destinos como el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Ostional, en Costa Rica, o la playa de La Escobilla, en Oaxaca (México), que ofrecen programas de observación guiada durante la temporada de desove.
Ambos programas aplican protocolos pensados específicamente para no interferir en la reproducción de estas tortugas, la misma especie que este año, contra todo pronóstico, probó suerte mucho más al norte.



