Desde hace más de cincuenta años, California persigue un proyecto tan ambicioso como poco conocido fuera de sus fronteras: construir un sendero público continuo que recorra los casi 2.000 kilómetros de litoral del estado, desde el límite con Oregón hasta la frontera con México.
Se llama California Coastal Trail (CCT) y, aunque todavía no está terminado, hoy ya es posible recorrer buena parte de sus tramos más espectaculares.
Medio siglo de obra en construcción
La idea nació en 1975, cuando el Plan Costero de California planteó por primera vez la necesidad de garantizar un acceso público continuo a lo largo de todo el litoral.
El proyecto tomó impulso real en 1999, cuando el entonces gobernador Gray Davis lo declaró “Millennium Legacy Trail” y comprometió a los organismos estatales a empezar a construirlo de forma coordinada.
Desde entonces, la Comisión Costera de California, el sistema de parques estatales, Caltrans, gobiernos locales y organizaciones sin ánimo de lucro trabajan en conjunto para ir cerrando los tramos faltantes.
El resultado, más de dos décadas después, es un sendero que hoy está terminado aproximadamente en un 70 %.
Unos 1.400 kilómetros ya están conectados entre sendas costeras, senderos sobre acantilados, caminatas de playa, tramos aptos para bicicleta y, en algunos tramos puntuales, arcenes de carretera.
No es un sendero único y estrecho, sino un sistema de rutas paralelas pensado para caminantes, ciclistas, jinetes y personas en silla de ruedas, según el tramo.
El 30 % que falta es, paradójicamente, la parte más difícil de resolver.
Cerrar esos tramos implica negociar el paso por terrenos privados, conseguir financiación, proteger hábitats sensibles y encontrar desvíos allí donde la geografía o la propiedad de la tierra todavía lo impiden.
Por eso, aunque el trazado final sigue sin estar completo, ya es plenamente posible planificar una caminata larga combinando los sectores que sí están habilitados.
Los tramos más emblemáticos
Dentro de los casi 2.000 kilómetros de recorrido, hay sectores que se destacan por su paisaje y que funcionan como una excelente introducción al sendero para quienes no buscan cubrir la totalidad de la ruta:
La Santa Monica Strand, en el sur de California, ofrece un tramo urbano y accesible junto al mítico muelle de Santa Mónica, ideal para combinar caminata con la energía de la costa de Los Ángeles.
Más al norte, la península de Point Reyes, en el condado de Marin, ofrece acantilados abruptos, praderas costeras y una fauna marina abundante (desde elefantes marinos hasta ballenas grises en temporada de migración) en uno de los paisajes más salvajes y menos intervenidos de la costa del Pacífico.
Y en la propia ciudad de San Francisco, los tramos de Land’s End y el Presidio atraviesan bosques de eucaliptos y miradores sobre el puente Golden Gate, con vistas que combinan naturaleza y perfil urbano en un mismo recorrido.

Cuándo conviene salir a caminarlo
La costa de California tiene un clima que cambia bastante según la estación, y elegir bien la fecha marca una diferencia enorme en la experiencia.
El verano, pese a ser temporada alta, no es necesariamente la mejor opción.
Entre junio y agosto la llamada June Gloom (una espesa capa de niebla marina) suele cubrir buena parte de la mañana y de la tarde, especialmente en el norte del estado, aunque las temperaturas se mantienen templadas y las lluvias son casi nulas.
El otoño, entre septiembre y noviembre, suele ser la ventana más recomendada por quienes conocen bien la ruta.
Durante esta estación los cielos se despejan, la niebla es menos frecuente que en verano y todavía no han llegado las lluvias del invierno, que entre diciembre y marzo pueden provocar deslizamientos en algunos sectores de acantilados y complicar el cruce de ríos costeros.
La primavera, sobre todo entre abril y mayo, también es una buena alternativa.
Los campos se llenan de flores silvestres, hay menos gente que en temporada alta y coincide con el tramo final de la migración de ballenas grises hacia el norte.
Consejos prácticos para excursionistas
Antes de salir a recorrer cualquier tramo del CCT conviene tener en cuenta algunas cuestiones básicas:
- Revisar el estado del sector elegido en CaliforniaCoastalTrail.org o en el mapa de la Coastal Conservancy, ya que algunos tramos cambian de un año a otro según avances de obra o clausuras temporales.
- Consultar la tabla de mareas si el recorrido incluye caminata de playa, porque varios pasos solo son transitables con marea baja.
- Llevar abrigo por capas incluso en verano, dado que la niebla puede bajar varios grados la sensación térmica en cuestión de minutos.
- Verificar si el tramo elegido requiere permiso, algo habitual en sectores que cruzan campamentos o reservas naturales del norte del estado.
- Para quienes prefieren no caminar todo el día con la mochila completa, muchos operadores de la zona ofrecen traslado de equipaje entre paradas, una opción cómoda para quienes combinan varias jornadas de caminata con noches en hoteles.
Dónde alojarse cerca de los tramos más bonitos
Aprovechando que varios de los sectores más atractivos del CCT están cerca de zonas con buena oferta hotelera, se puede planear el recorrido combinando caminata de día con noches de lujo.
En Santa Mónica, Shutters on the Beach y Hotel Casa del Mar son dos clásicos con acceso directo a la arena, a pocos pasos del muelle y del tramo de la Strand.
En la península de Point Reyes, Olema House se ubica a metros del Point Reyes National Seashore y funciona como base de lujo con estilo campestre para explorar los senderos de la zona.
Y en San Francisco, el Inn at the Presidio y su hermano más reciente, el Lodge at the Presidio, son las únicas propiedades hoteleras dentro del propio parque del Presidio, a pocos minutos a pie de los senderos de Land’s End y con vistas directas al puente Golden Gate.
Un sendero que se camina por partes
El California Coastal Trail probablemente no esté terminado ni en los próximos años, pero eso no le resta atractivo.
Cada tramo ya habilitado funciona como una experiencia completa en sí misma, desde la energía urbana de Santa Mónica hasta el silencio salvaje de Point Reyes.
Quizás su mayor encanto esté justamente ahí, en que no hace falta esperar a que esté 100 % listo para empezar a recorrerlo.