El 28 de agosto de 2024, una excavadora rompió los últimos cajones de contención de la represa Iron Gate, en el norte de California. La consecuencia directa fue la restauración del río Klamath.
El curso de agua volvió a correr libremente desde el lago Ewauna hasta el océano Pacífico por primera vez en más de un siglo.
Lo que ocurrió ese día fue el punto final de una demolición que llevaba décadas en disputa y que representa, hasta la fecha, el mayor proyecto de restauración fluvial emprendido en la historia de Estados Unidos.
Cuatro represas, un siglo de daño
El Klamath fue durante décadas el tercer río con mayor producción de salmón de la costa oeste de Norteamérica.
Eso cambió a partir de 1918, cuando comenzó la construcción de las primeras represas hidroeléctricas que cortarían su cauce durante el siguiente siglo.
Entre 1918 y 1962 se levantaron cuatro presas (Copco No. 1, Copco No. 2, J.C. Boyle e Iron Gate) que bloquearon la migración de peces, deterioraron la calidad del agua y amenazaron la vida cultural y económica de las tribus Yurok, Karuk, Hoopa y Klamath.
Las represas no contaban con escaleras para peces ni mecanismo alguno de paso, por lo que el salmón Chinook quedó aislado de cientos de kilómetros de zonas de desove que había usado durante milenios.
El deterioro acumulado tuvo un momento de quiebre en septiembre de 2002.
Caudales históricamente bajos, temperaturas elevadas y una densidad inusual de peces migradores generaron las condiciones para que una enfermedad de branquias matara a más de 34.000 salmones antes de que pudieran reproducirse.
Fue la mayor matanza de salmón en la historia del oeste de Estados Unidos. Algunas estimaciones apuntan a que el número real superó los 70.000 individuos.
Aquel episodio no fue solo un desastre ecológico. La matanza coincidió con el vencimiento de las licencias de operación de las represas y terminó funcionando como el detonante que radicalizó el apoyo tribal a la campaña de demolición.
La lucha que duró décadas
El río Klamath y su cuenca de 15.000 millas cuadradas han sido el territorio ancestral de las tribus Yurok, Karuk, Hoopa Valley y Klamath desde tiempos inmemoriales.
Históricamente, se calcula que unos 880.000 salmones remontaban el río cada año para desovar. Cuando las represas bloquearon esa ruta, más del 90% de los peces centrales para la nutrición, la tradición y la espiritualidad de estas comunidades desaparecieron.
La campaña indígena para retirar las presas duró más de veinte años. Implicó litigios, protestas y negociaciones con PacifiCorp, la empresa privada propietaria de las infraestructuras.
En 2004, una delegación de 30 miembros de las tribus Yurok, Karuk, Hoopa y Klamath viajó a Edimburgo para presionar a los accionistas de la compañía (entonces de propiedad escocesa) ante medios, políticos y banqueros londinenses.
En 2016, tras años de negociaciones, estudios científicos y una colaboración sin precedentes entre las tribus, agencias federales, los gobiernos de California y Oregón, y la propia PacifiCorp, se alcanzó un acuerdo histórico para demoler las cuatro represas.
La demolición comenzó en 2023 con Copco No. 2, y concluyó en agosto de 2024.
Los salmones llegaron antes de lo esperado
Los primeros indicios de recuperación fueron rápidos.
Apenas dos semanas después de que el cauce quedara libre en la zona de la represa Iron Gate, un equipo de seguimiento registró una pareja de salmones desovando en un afluente donde la especie no había podido llegar en más de un siglo.
Al cabo de un año, los datos de una estación de recuento con sonar instalada en la entrada del hábitat recién abierto registraron más de 9.600 peces cruzando ese umbral histórico, de los cuales se estima que 7.700 eran salmón Chinook.
Barry McCovey Jr., director del Departamento de Pesca de la tribu Yurok, afirmó que la velocidad de recuperación del río superó incluso los modelos científicos más optimistas.
Un año después de completada la demolición, los científicos observaron águilas calvas sobrevolando el río, y registraron un aumento significativo en la actividad de osos, castores, nutrias y águilas pescadoras en la cuenca.
El ecosistema comenzó a reorganizarse a una velocidad que los propios investigadores describieron como inesperada.
La restauración más grande de la historia no es solo ecológica
El proyecto abrió más de 600 kilómetros de hábitat para peces migratorios y se reconoce como el mayor proyecto de demolición de represas y restauración fluvial jamás intentado en Estados Unidos.
La escala de la obra implicó también gestionar miles de hectáreas de tierra que habían permanecido sumergidas bajo los embalses durante décadas, ahora expuestas al riesgo de erosión e invasión de especies invasoras.
Para las tribus, la dimensión más significativa del proceso es otra. La pesca, las ceremonias y las estructuras sociales de estas comunidades habían girado durante milenios alrededor del ciclo migratorio del salmón.
Restaurar ese ciclo es, para ellos, una forma de recuperar algo más que un río.
Con el regreso del salmón, se espera que las poblaciones de la especie se dupliquen en los próximos años, lo que repercutiría directamente en la industria pesquera de la costa y en las economías locales que dependen de ella.
El río Klamath tardó más de cien años en recuperar su cauce. Los científicos advierten que la restauración completa del ecosistema puede llevar décadas más.
Pero sus aguas ya pueden correr, y los peces lo saben.
Me encanta esta historia, como amante de Natura me da esperanza saber que si intervinimos en beneficio, la vida puede volver a fluir en armonía y para bien de las especies.