La reapertura de la Zona Arqueológica de Toniná el pasado sábado 21 de marzo marcó el inicio de un nuevo ciclo en la historia de este importante yacimiento situado en el municipio de Ocosingo, Chiapas.
El acontecimiento coincide con el equinoccio de primavera, una fecha de alta afluencia de visitas en los centros ceremoniales mayas del sureste mexicano.
En el caso concreto de Toniná, se distingue de otros asentamientos como Palenque o Tikal por su configuración vertical. El núcleo del sitio es una estructura piramidal de siete grandes plataformas que se elevan 71 metros sobre la base de la plaza central.
Este diseño responde a una cosmogonía que buscaba representar los niveles del inframundo y el cielo en un solo cuerpo arquitectónico.
La Zona Arqueológica de Toniná se localiza a unos 12 kilómetros de la ciudad de Ocosingo y a 85 kilómetros de San Cristóbal de las Casas. Esta posición geográfica desempeñó un papel estratégico. Su posición, en un punto de transición entre las tierras altas de Chiapas y la selva lacandona, le permitió controlar las rutas comerciales de productos valiosos como el jade y el cacao durante siglos.
Por otro lado, Toniná es clave para entender el colapso de la civilización maya. Es uno de los pocos sitios donde se han encontrado inscripciones con fechas posteriores al año 900 d.C., lo que sugiere que la vida urbana y política persistió aquí más tiempo que en otros grandes centros urbanos de la región.
Detalles sobre la reapertura de la Zona Arqueológica de Toniná
Durante el periodo de cierre, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ejecutaron un programa de mantenimiento preventivo centrado en la estabilización de los paramentos de piedra de la Gran Pirámide.
Las tareas consistieron en la limpieza de depósitos de microflora y vegetación parasitaria que comprometen la unión de los sillares debido a la humedad del clima chiapaneco.
Asimismo, se realizaron trabajos de consolidación en las escalinatas y terrazas de la Acrópolis para corregir desprendimientos menores provocados por la erosión natural, con el fin de garantizar que el flujo de visitantes no represente un riesgo para la conservación de los relieves originales del sitio.
Con esta reapertura, el INAH busca reintegrar el sitio al circuito cultural de México. La intención es que el público pueda apreciar de cerca los relieves de la “Gran Escalinata” y el “Mural de los Cuatro Soles”.
Este regreso permite observar de cerca la “Acrópolis de las Dimensiones”, una estructura que desafía la geografía local y se mantiene como testimonio de la resistencia cultural de Ocosingo.
Al reabrir sus puertas, el sitio recupera su función como un centro de memoria viva, donde el visitante puede apreciar la escala monumental de una civilización que, incluso en su declive, mantuvo una complejidad artística y política sin paralelos en la región.
Datos prácticos para la visita
El INAH confirmó que el sitio operará en su horario habitual, de lunes a domingo, entre las 08:00 y las 17:00 horas.
Asimismo, la administración del sitio estableció que el último acceso permitido será a las 16:00 horas, con el fin de garantizar la evacuación ordenada del recinto antes del anochecer.
Las autoridades locales y federales coordinaron un protocolo de seguridad que permite el recorrido por las estructuras principales, aunque mantienen restricciones en áreas específicas bajo investigación o restauración activa para proteger la integridad del patrimonio.
Conviene recordar que Toniná es clave para comprender la complejidad de una civilización que logró extender su influencia política más allá de sus fronteras geográficas, dejando una huella de piedra que aún hoy invita a la reflexión sobre el tiempo y la memoria cultural.
