Con la nueva política de asientos cama de United Airlines, el descanso en los vuelos transcontinentales ya no será un privilegio exclusivo de las cabinas de lujo. Así, dormir cómodo en clase turista se convertirá pronto en una realidad.
La aerolínea confirmó que pondrá en marcha el sistema Economy Couch. Con esta opción, los pasajeros de clase turista podrán reservar una fila completa de tres asientos para convertirla en una superficie plana, similar a una cama.
Esta despedida al descanso sentado implicará una modificación física del mobiliario de la cabina. Los asientos seleccionados contarán con reposapiés especiales que se elevan hasta alinearse con la base del cojín, eliminando así los huecos entre las butacas.
Al desplegar estos soportes, se crea un colchón improvisado de aproximadamente 1,50 metros de largo que permitirá a los pasajeros volar en posición horizontal.
La finalidad es lograr el mayor confort posible, considerando que se trata de un avión y no de la cama de un hotel de lujo. Para eso, la aerolínea complementará la experiencia con un kit de noche que incluye un cubrecolchón y una almohada de mayores dimensiones que las estándar.
Lejos de ser una novedad aislada, va en sintonía con la medida recientemente adoptada por la aerolínea de ejercer un control más estricto del entorno sonoro. En la última actualización del contrato de transporte, United Airlines tomó la decisión de prohibir tajantemente el uso de altavoces a bordo. A partir de ahora, cualquier pasajero que reproduzca contenido de audio o vídeo sin auriculares podrá ser expulsado del vuelo o incluso vetado permanentemente de la compañía.
La medida busca mitigar los conflictos entre viajeros, que han aumentado con el uso masivo de redes sociales y dispositivos móviles.
Mientras la empresa facilita que el pasajero se estire físicamente, también le exige respeto por el espacio auditivo de los demás. ¿Cómo? Ofreciendo auriculares de cortesía a quienes los olviden para evitar sanciones contractuales.
Precios y disponibilidad en la flota
Según los datos de la compañía, este producto se comercializará especialmente para dos perfiles.
Por un lado, familias con niños pequeños que necesitan espacio para jugar o descansar. Y, por otro lado, viajeros solitarios que priorizan la higiene del sueño por encima de otros servicios premium, como el menú especial o el embarque prioritario.
El acceso a la fila cama tendrá un costo adicional variable que se sumará al precio del billete original. Aunque la cifra final depende de la demanda y de la ruta, se estima que será significativamente menor que el costo de un asiento en Polaris (la clase ejecutiva de United).
Por ahora, la instalación de estos asientos se centrará en los aviones de fuselaje ancho, como los Boeing 777 y 787 Dreamliner, destinados a rutas de mayor duración.
Con esta noticia, United se suma a otras compañías como Air New Zealand o Lufthansa, que ya exploran cómo aprovechar el espacio de la clase turista para retener al cliente que demanda mayor comodidad.
Más allá del beneficio físico, esta medida rompe con la estructura rígida de la clase turista.
La posibilidad de convertir un espacio común en un refugio privado de descanso marca un antes y un después en la organización de los vuelos de largo radio. Se trata de una solución técnica a la fatiga del viaje que, hasta hace poco, parecía reservada únicamente a quienes podían costear los billetes más caros del mercado.
