El condado de Treviño es una curiosa región situada en el norte de España. Concretamente, dentro del territorio del País Vasco, aunque perteneciendo a otra de las regiones de esta nación, Castilla y León.
Se trata de una de las pocas zonas que mantienen su pertenencia a otra comunidad autónoma, aun dentro de los límites de una distinta. Para entendernos, el condado de Treviño forma parte de Burgos, pero está completamente rodeado por la provincia de Álava, una situación poco habitual en la geografía española.
Tierra de buenos vinos y de gente humilde y trabajadora, esta pequeña comarca también es reconocida por acoger a uno de los últimos “pueblos malditos” de la península ibérica. Un lugar llamado Ochate, en el que nadie ha vivido en el último siglo, y al que muchos tienen miedo incluso de acercarse.
¿Cuál es la historia de este sitio tan peculiar? ¿Por qué todos piensan en España que Ochate está maldito?
Hoy vamos a sumergirnos en la historia de este oscuro pueblo burgalés y en los fenómenos que la rodean.
Las tres epidemias que devastaron Ochate
La historia de Ochate está envuelta en la bruma de la leyenda, por lo que resulta difícil discernir lo que es real de lo que no lo es.
Si nos vamos a los orígenes del lugar, tenemos que remontarnos 1.000 años atrás.
En el siglo XI comienza a poblarse esta zona del norte de España, que pronto sería conocida con un nombre cuanto menos inquietante: Diablos de Ochate.
Por si esto fuera poco, parece que en el siglo XIV algo muy extraño ocurrió en el pueblo, que comenzaba a prosperar. Nadie sabe todavía por qué, pero el lugar quedó deshabitado hasta mediados del siglo XVI, según cuentan las crónicas. Por lo tanto, Ochate ya quedó vacío mucho antes de su abandono definitivo a inicios del siglo XX.
Entre 1530 y 1850, el pueblo vivió su época de mayor esplendor. Formaba parte de la ruta habitual de los mercaderes y hombres de negocio que acudían a Vitoria, Álava, Santander o San Sebastián.
Su ubicación en un precioso valle rodeado de montañas les permitía a sus vecinos cultivar y labrar la tierra, lo que convertía la agricultura en su forma de vida.
Sin embargo, a mediados del siglo XIX todo cambió.
La apertura de nuevas rutas más rápidas y asequibles sacó a Ochate casi literalmente del mapa.
Aquel golpe fue duro, pero sería aún peor cuando se sumaran las tres epidemias seguidas por las que el pueblo pasó en la segunda mitad de ese siglo.
La primera de ellas tuvo lugar en el año 1860, cobrándose la viruela muchas vidas de los aldeanos. Apenas cuatro años después, la población sufrió otra epidemia de cólera y, para rematar, el tifus se cebó con los supervivientes.
El número de habitantes de Ochate cayó en apenas una década, y a ello se sumó la decadencia de su economía debido al ya citado abandono de su ruta natural por parte de los comerciantes.
Todo ello provocó que muchos de los vecinos de pueblos cercanos consideraran a Ochate como un lugar maldito, ya que en sus tierras las epidemias no habían provocado tanta muerte.
La realidad es que todos esos factores se sumaron para que, a mediados de la década de 1936, y coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil española, el pueblo quedara definitivamente abandonado.
Extrañas luces en el cielo y psicofonías imposibles
Tras varias décadas, no solo abandonado, sino totalmente olvidado, Ochate volvió a la palestra a principios de los años 80.
En aquella época, los programas sobre misterios y fenómenos paranormales se volvieron muy populares en España y en los quioscos se podían encontrar numerosas revistas que abordaban estos temas.
En una de ellas, “Mundo Desconocido”, se publicó en 1982 un artículo con una inquietante fotografía de lo que parecía ser una gran bola luminosa que surcaba el cielo justo por encima de la Ermita de San Miguel. El templo, ya en ruinas, presentaba una imagen tétrica y desoladora, pero lo interesante estaba en el cielo. ¿Qué era aquella luz?
La ufología también comenzaba a hacerse fuerte en España en aquellos años, por lo que no fueron pocos los que hablaron de OVNIs sobre Ochate. Aquel primer artículo bastó para abrir la veda.
Los investigadores de lo extraño se acercaron al pueblo y ahondaron en su leyenda maldita, acaparando desde entonces numerosos titulares, portadas e incluso libros.
Ochate se convirtió en uno de los enclaves malditos por antonomasia en España, y se llevaron a cabo numerosas investigaciones sobre el terreno.
Los resultados fueron escasos, pero es cierto que hay algunas grabaciones psicofónicas que ponen los pelos de punta. Entre ellas destaca una mujer con voz madura que se pregunta por qué la puerta sigue cerrada, aunque tal vez la más escalofriante sea la de una voz infantil que grita desesperadamente “¡fuera!” en euskera, el idioma de la región.
La fascinación por Ochate sigue hoy en día más en boga que nunca, convertido ya en un lugar de peregrinación para todos aquellos que buscan el misterio.
El abandono del pueblo hace casi un siglo se puede explicar de muchas maneras, pero algunos prefieren quedarse con ese halo maldito que parece envolver al enclave desde hace siglos.
