La tarjeta de embarque es, probablemente, el documento que menos se lee con atención. Se imprime, se escanea y se guarda (o se tira) sin prestarle mayor atención.
Pero contiene mucho más que la puerta de embarque y el número de asiento: incluye códigos alfanuméricos que identifican detalles de la reserva, acrónimos que indican el lugar del pasajero en el embarque y letras que identifican la clase tarifaria.
Conocer ese vocabulario es útil. No por paranoia, sino porque puede marcar la diferencia en el aeropuerto.
De todos los códigos que aparecen impresos en la boarding pass, uno de los que más incertidumbre genera es el “RR”. ¿Qué significan estas siglas? ¿A qué otros códigos deberíamos prestar atención?
RR no es una alerta de seguridad
Hay dos interpretaciones posibles ante la aparición de la doble erre en la tarjeta de embarque, y ninguna de ellas es motivo de alarma.
La primera depende de la aerolínea.
En el caso de Southwest, “RR” es la abreviatura de Rapid Rewards, su programa de fidelidad. Su presencia en el pase simplemente confirma que el pasaje está vinculado a la cuenta del viajero.
El número de socio suele aparecer en el recuadro inmediatamente encima de las siglas, por lo que, combinados, son una marca de membresía, no una señal de control.
La segunda lectura es de naturaleza operativa.
En otros sistemas, “RR” corresponde a “Random Review” y puede activar una revisión de seguridad adicional cerca de la puerta de embarque.
Los controles extra pueden incluir verificación de identidad, inspección de equipaje de mano, toma de muestras en dispositivos electrónicos o una breve entrevista con el personal de seguridad.
Los pasajeros pueden ser elegidos al azar de acuerdo con los protocolos de seguridad aeroportuaria, por sistemas automatizados de evaluación de riesgos, por patrones de viaje o rutas que activan filtros de revisión, o por normas operativas internas de la aerolínea o el aeropuerto.
Estas selecciones son generalmente automatizadas y no se basan en antecedentes personales.
Un punto relevante es que no existe una norma global para los códigos de las tarjetas de embarque. Las aerolíneas y los aeropuertos utilizan sistemas internos distintos, por lo que el significado de “RR” puede variar según la compañía o el sistema de emisión de billetes.
Si hay dudas, el personal en el mostrador de facturación o en la puerta de embarque puede confirmar si se trata de una marca de programa de fidelidad o de un indicador de control adicional.
Otros códigos que todo pasajero debería reconocer
Además del RR, otros códigos comunes en las tarjetas de embarque son:
- PNR (Passenger Name Record), un código alfanumérico que identifica de manera inequívoca el itinerario del pasajero;
- FQTV (del inglés Frequent Traveller, “viajero frecuente”), que indica que el viajero está inscrito en un programa de fidelidad; y
- SEQ o SEQ NO, el número de secuencia, que suele reflejar el orden en que se hizo la facturación.
El más temido, sin duda, es SSSS. Las siglas significan “Secondary Security Screening Selection” y están destinadas a ciertos pasajeros que pasarán por un control más exhaustivo por parte de la TSA.
Este código fue implementado por las autoridades estadounidenses como medida adicional de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre.
Quienes obtengan este código generalmente no pueden hacer la facturación en línea ni en los quioscos de facturación automática; deben acercarse al mostrador, donde les imprimirán la tarjeta de embarque con esas siglas.
El control incluye pasar por el detector de metales y un escáner corporal, cacheo completo y toma de muestras de manos y pies en busca de rastros de explosivos.
La asignación puede ser aleatoria, pero también responde a ciertos patrones: reservar un billete de última hora, pagar en efectivo, tener vuelos hacia países considerados de alto riesgo por el Departamento de Estado de Estados Unidos o que el nombre del pasajero se asemeje al de alguien incluido en una lista de vigilancia.
Lo que el código de barras esconde
Más allá de lo impreso, el código de barras de la tarjeta de embarque contiene una cantidad de datos que sorprende a quienes se toman el tiempo de leerlos.
Según el experto en ciberseguridad Brian Krebs, los ciberdelincuentes pueden usar fácilmente una tarjeta de embarque para conocer el número de teléfono del viajero, sus planes de viaje futuros y su número de viajero frecuente.
Con solo subir una foto o captura del código de barras o QR a un lector en línea, es posible acceder al número de viajero frecuente, los datos personales asociados a esa cuenta y los detalles de vuelos futuros.
Quienes accedan a esa información también podrían cambiar la selección de asientos, cancelar vuelos o modificar el PIN de la cuenta.
Las aerolíneas concentran tanta información en el código de barras por una razón funcional: cuando hay un problema, el representante de la aerolínea escanea el pase y accede de inmediato al correo electrónico, a la información de viaje y a otros datos del pasajero para asistirlo con rapidez.
El problema es que los viajeros generalmente no son conscientes de cuánta información llevan encima.
Por qué conviene no publicar fotos de la tarjeta de embarque
La advertencia lleva años repitiéndose en foros de ciberseguridad, pero pocos la tienen en cuenta. Publicar una foto de la tarjeta de embarque en redes sociales es una práctica de riesgo.
En 2015, el investigador de ciberseguridad Brian Krebs documentó en su blog KrebsOnSecurity cómo un lector suyo tomó la foto de un boarding pass publicada en Facebook, la introdujo en un lector de códigos de barras gratuito disponible en internet y accedió al nombre del pasajero, su número de viajero frecuente y el localizador de reserva.
Con esos datos entró al sitio de la aerolínea y pudo ver todos los vuelos futuros vinculados a esa cuenta, los datos de contacto del titular y tenía la capacidad técnica de cancelar el viaje o cambiar los asientos.
Eliminar la tarjeta de embarque del teléfono una vez finalizado el viaje reduce el riesgo de que una tarjeta caducada, con información personal todavía vigente, quede al descubierto. En el caso del papel, la recomendación es igualmente directa: destruirlo antes de desecharlo.
La tarjeta de embarque es, en el fondo, mucho más que un billete de entrada al avión.
Es un documento con más capas de las que aparenta, y entenderlo es la primera forma de gestionarlo con criterio.













