El cachorrito de Devils Hole (pupfish) es el pez más raro del mundo.
Sobrevive en una sola cueva geotérmica de Nevada, en condiciones que deberían haberlo hecho desaparecer hace siglos: agua caliente, oxígeno escaso y espacio mínimo para reproducirse.
Dos terremotos consecutivos redujeron su población silvestre a apenas 20 ejemplares en 2025. En 2026, tras la liberación de peces criados en cautiverio, la cifra subió a 77.
Una sola cueva y ningún otro lugar
El cachorrito de Devils Hole (Cyprinodon diabolis) es la única especie de vertebrado del planeta cuyo hábitat natural completo se reduce a un solo punto geográfico.
Vive en Devils Hole, una caverna de piedra caliza inundada dentro de un enclave separado del Parque Nacional del Valle de la Muerte, rodeada por el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Ash Meadows.
La cueva supera los 130 metros de profundidad, pero los peces solo habitan los primeros 24 metros.
Allí, el agua se mantiene a una temperatura constante cercana a los 33 °C, con niveles de oxígeno disuelto muy por debajo de lo que tolera la mayoría de los peces de agua dulce.
Toda la alimentación y la reproducción de la especie dependen de una repisa de roca poco profunda, de apenas 3,3 por 4,8 metros, ubicada en un extremo de la caverna.
Una población que nunca fue grande
Los recuentos de cachorritos comenzaron en 1972 y se repiten cada primavera y otoño, combinando observación desde la superficie con buceo.
Entre 1972 y mediados de los años noventa, la población registró una media de unos 200 ejemplares en primavera y 425 en otoño, con picos históricos de hasta 548 individuos en 1980, 1990 y 1995.
Esta diferencia entre estaciones tiene una explicación. La población de Devils Hole siempre es más alta en otoño que en primavera, porque las algas crecen con el sol del verano y decaen en invierno.
Desde 2005, el número se mantuvo por debajo de los 200 ejemplares en la mayoría de los recuentos, con un mínimo histórico de apenas 35 peces en 2013.
La tendencia se revirtió en los años siguientes.
En 2022 se contaron 263 individuos. En cambio, en la primavera de 2024 el recuento llegó a 191, la cifra más alta registrada en un censo de primavera en 25 años, un repunte favorecido por el crecimiento de algas tras el paso de un huracán en 2023.
Dos terremotos borraron una década de recuperación
Lamentablemente, ese repunte se cortó de manera abrupta.
Dos terremotos, en diciembre de 2024 y febrero de 2025, generaron olas dentro de la caverna que desplazaron las algas y los huevos de los peces fuera de la repisa poco profunda, la única superficie de cría disponible para la especie.
El recuento de marzo de 2025 registró apenas 20 ejemplares en estado silvestre, la cifra más baja jamás documentada.
Ante ese escenario, los organismos responsables del programa de conservación tomaron una decisión sin precedentes en la historia del proyecto: liberar peces criados en cautiverio dentro de la propia Devils Hole.
Fue la primera vez que se recurrió a esa reserva desde su creación, más de una década antes.
La primera liberación de peces de cautiverio
Desde 2013, existe una réplica exacta de los primeros metros de Devils Hole en la Instalación de Conservación de Peces de Ash Meadows: un tanque de más de 375 000 litros diseñado como respaldo genético de la especie.
Hasta 2025, esa población en cautiverio nunca había sido reintroducida en la naturaleza.
Los equipos liberaron primero 19 ejemplares criados en cautiverio y, semanas después, alrededor de 50 más.
La decisión se tomó en un contexto de fuerte incertidumbre por recortes de personal en agencias federales, lo que aceleró los tiempos y dejó sin muestras genéticas al primer grupo de peces liberados, según reconocieron los propios equipos de gestión.
El recuento de la primavera de 2026 mostró los primeros resultados: 77 ejemplares en la cueva, casi cuatro veces más que el año anterior, además de una cantidad inusual de crías y juveniles, señal de que la reproducción se había reactivado.
Varios cientos de peces adicionales permanecen en la instalación de respaldo.
Por qué la especie debería haber desaparecido hace miles de años
El cachorrito de Devils Hole fue descrito como especie en 1930 y quedó protegido por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos en 1967, siendo una de las primeras en recibir ese estatus.
Un fallo histórico del Tribunal Supremo, el caso Cappaert contra Estados Unidos de 1976, obligó a limitar la extracción de agua subterránea en la zona para mantener el nivel necesario sobre la repisa de cría, después de que la actividad agrícola de las décadas de 1960 y 1970 hiciera descender el agua de la cueva.
Un estudio publicado en 2014 estimó que la especie tenía entre el 26 % y el 33 % de probabilidades de extinguirse en un plazo de 20 años, y calculó un tiempo medio hasta la extinción de entre 360 y 2900 años, muy por debajo de los 10 000 a 20 000 años que durante mucho tiempo se supuso que la población llevaba aislada en la caverna.
Con un número de reproductores que rara vez superó los pocos cientos de individuos, la diversidad genética de la especie es extremadamente baja.
Cualquier variación en la temperatura, el nivel del agua o la disponibilidad de algas repercute de inmediato sobre la totalidad de la población mundial, porque no existe otra población silvestre de la especie en ningún otro lugar del planeta.
