El puma es una especie considerada vulnerable a nivel mundial, con menos de 50.000 ejemplares repartidos en solo seis subespecies en todo el planeta.
En Chile, donde habita a lo largo de casi todo el territorio, la organización WWF trabaja desde hace años en su conservación.
Desde 2025, ese trabajo cuenta con un aliado inesperado: Parfums Christian Dior, a través de su línea Sauvage, que reafirmó su respaldo económico y comunicacional a un programa que busca restaurar hasta 50.000 hectáreas de hábitat seguro para el felino antes de 2030.
Un felino que sostiene ecosistemas enteros
WWF Chile describe al puma como una especie paraguas, un concepto que usan los biólogos para nombrar a aquellos animales cuya protección beneficia, de forma indirecta, a todo el ecosistema que habitan.
El puma regula las poblaciones de guanacos, ciervos, liebres y roedores de las que se alimenta, y esa función de control natural repercute en el equilibrio de la vegetación y de otras especies del mismo hábitat.
Pese a ese rol central, la población mundial de pumas cayó de forma sostenida durante los dos últimos siglos, principalmente por la caza y por la fragmentación de su hábitat natural.
El ejemplar que habita en Chile puede vivir hasta 13 años, alcanza cerca de 90 centímetros de altura y hasta 2,7 metros de largo, incluida la cola, con un peso de hasta 100 kilogramos en los machos.
Es un animal solitario, de hábitos crepusculares o nocturnos, capaz de alcanzar los 80 kilómetros por hora en persecución de sus presas.
Nahuelbuta, el corazón del proyecto
El programa se concentra en la cordillera de Nahuelbuta, en el centro sur de Chile, una de las últimas zonas del país que todavía conserva bosques nativos relativamente intactos.
Allí, WWF trabaja en la identificación de zonas críticas para la especie y en la creación de corredores ecológicos.
Estos últimos consisten en franjas de vegetación que conectan fragmentos de bosque separados entre sí y permiten que los pumas se desplacen entre distintos territorios sin quedar aislados en parches demasiado pequeños para sostener una población saludable.
Coexistencia, la palabra clave del programa
Restaurar hectáreas de bosque es solo una parte del trabajo.
Liliana Ortiz, coordinadora de estrategia y ciencia de WWF Chile, resume la otra mitad del desafío al señalar que personas y pumas comparten el mismo ecosistema, de modo que ambos deben aprender a convivir.
Buena parte del programa se dedica justamente a eso: capacitar a comunidades rurales cercanas al hábitat del puma para reducir los conflictos con la ganadería local, uno de los principales motivos por los que históricamente se cazó a estos felinos en la región.
Cómo encaja Dior en esta historia
El respaldo de Parfums Christian Dior a este proyecto no es un caso aislado, sino parte de una estrategia ambiental más amplia del grupo LVMH, llamada LIFE 360, que se propone regenerar cinco millones de hectáreas de hábitat natural en todo el mundo antes de 2030.
Dentro de ese marco, la marca ya mantiene otros dos proyectos similares junto a WWF: uno centrado en el lince euroasiático, en las regiones francesas del Jura, los Vosgos y el Vercors, y otro dedicado al jaguar, con un corredor de conservación de unas 15.000 hectáreas que se extiende entre México y Estados Unidos.
Qué significa esto en la práctica
Este tipo de alianzas entre marcas de lujo y organizaciones ambientales genera opiniones divididas.
Para sus defensores, canalizan recursos económicos significativos hacia proyectos de conservación que de otro modo dependerían casi exclusivamente de fondos públicos, siempre escasos frente a la magnitud del desafío.
Para sus críticos, corren el riesgo de funcionar más como una estrategia de comunicación de marca que como un compromiso ambiental de fondo, sobre todo cuando la inversión concreta no se hace pública con el mismo detalle que la meta final.
Más allá de esa discusión, la meta de 50.000 hectáreas restauradas en Nahuelbuta para 2030 quedará expuesta con el paso de los años: o el bosque se recupera y los pumas vuelven a moverse con libertad entre esos corredores, o no.
El tiempo, en este caso, será el verdadero indicador de si detrás del anuncio hay algo más que una buena historia para contar.













