La localidad de Rivesaltes se encuentra ubicada en la parte oriental de los Pirineos, ya en la zona francesa, a escasos kilómetros de la ciudad de Perpignan.
Este pueblo conserva aún gran parte de su ambiente medieval y es uno de los más sorprendentes de la zona. Una de esas joyas ocultas de los Pirineos, más allá de las formidables estaciones de esquí que podemos encontrar en la zona occidental.
Y es que Rivesaltes guarda numerosos secretos y, aunque suele ser un sitio bastante tranquilo, cuando llega el mes de agosto se viste de fiesta para celebrar el Festival de La Babau.
Este evento se celebra desde finales del siglo XIX, pero ha sido en las últimas décadas cuando ha atraído la atención de miles de visitantes. Durante unos días, Rivesaltes se convierte de nuevo en una aldea medieval para rememorar la leyenda de la Babau, una temible bestia que aterrorizó al pueblo en el siglo XII. Uno de esos festivales imperdibles que hacen de Rivesaltes un sitio aún más especial.
Un viaje a la Edad Media en plenos Pirineos franceses
La imponente cordillera de los Pirineos funciona como límite geográfico natural entre España y Francia, que comparten también las peculiaridades de esta zona de alta montaña.
En la parte francesa encontramos numerosos pueblos y aldeas muy vistosos, casi anclados en el tiempo, que conservan ese encanto natural desde hace siglos. Rivesaltes es uno de los más llamativos, situándose a escasos kilómetros de Perpignan, la ciudad más importante de la zona.
Una de las principales peculiaridades de este lugar son sus huertos y viñedos, que lo han convertido en la capital mundial del mascate, una variedad propia de moscatel muy apreciada por los expertos.
La ubicación peculiar de Rivesaltes, a las faldas de las montañas y rodeado de un gran valle, ofrece a los visitantes numerosas opciones para pasar unos días en la zona. Visitar las bodegas, conocer los parajes naturales cercanos al río Agly o pasear por el centro de la ciudad, con su encanto medieval.
Al estar tan cerca de Perpignan, resulta sencillo llegar a Rivesaltes desde aquella ciudad y es una delicia poder conocer estos parajes en una ruta en coche, por ejemplo.
El mejor momento para visitar Rivesaltes es, sin duda, el verano. Gracias a la altura del pueblo, la temperatura no es para nada agobiante y suele hacer un tiempo ideal para realizar todas las visitas al aire libre.
Si te acercas en los primeros días de agosto, podrás disfrutar, además, de la festividad más popular y famosa de la zona: el festival de La Babau.
La leyenda de la Babau, un monstruo legendario que es símbolo de Rivesaltes
El Festival de La Babau se celebra cada año a inicios de agosto y ha ganado gran popularidad en los últimos tiempos, atrayendo a miles de curiosos.
Durante dicho evento se llevan a cabo presentaciones, charlas, cabalgatas y hasta justas medievales, devolviendo al pueblo a la Edad Media, justo en el momento en el que tuvo que enfrentarse a la temible bestia conocida como La Babau.
La leyenda cuenta que Rivesaltes era, en el siglo XII, una de las aldeas mejor protegidas de la zona, gracias a su inexpugnable muralla, de la que aún hoy se conserva una parte.
Esta muralla solo tenía un pequeño punto débil, un agujero en su base que era conocido como el hueco del horno, por el cual la ciudad se desprendía de sus desperdicios.
Una noche, los ciudadanos sintieron un terrible temblor, como si de un terremoto se tratase. Minutos más tarde, todo volvió a calmarse y los aldeanos salieron de sus casas para ver qué había pasado.
El agujero de la muralla estaba ahora algo más ancho. Y lo peor de todo es que varios niños habían desaparecido. Era como si alguien, o algo, se los hubiera llevado.
Tras dos noches de calma, al tercer día Rivesaltes volvió a sufrir la visita de aquel extraño fenómeno. Esta vez estaban mejor preparados y varios guardias pudieron ver con sus propios ojos cómo una bestia, mitad dragón, mitad iguana, se paseaba por la ciudad.
En esta ocasión, por fortuna, ningún niño fue secuestrado por la criatura, pero esta segunda visita sirvió para entender que se enfrentaban a algo verdaderamente temible.
Buscaron ayuda en aldeas cercanas y dieron con el caballero Galdric, que tenía experiencia en cazar bestias de este tipo. El caballero ideó un plan para atraer al monstruo usando cerdos como cebo y así poder llevarlo a un lugar del que no podría escapar.
El plan salió a la perfección y La Babau, que así se llamaba la bestia, terminó herida de muerte gracias a un certero disparo de la ballesta de Galdric.
Los guardias vieron cómo el monstruo huía hacia el río Agly, donde se sumergía, vertiendo su roja sangre en las aguas.
Días después, varios aldeanos encontraron el cadáver de la bestia en una zona cercana, río abajo. Para demostrarlo, arrancaron una de las costillas del inmenso monstruo y la llevaron a la aldea.
Desde entonces, Rivesaltes respira tranquila tras dar muerte a La Babau y cada año celebra un festival en honor a dicha hazaña.
Si visitas el pueblo en esas fechas podrás disfrutar de la música, los desfiles y la comida, así como ver con tus propios ojos la costilla arrancada del monstruo, que se conserva en la Oficina de Turismo de Rivesaltes.
Gracias. Increíble hazaña…