En un planeta donde la contaminación lumínica ha aumentado aproximadamente en un 50% en las últimas dos décadas, el nuevo Parque de Cielo Oscuro de AlUla se presenta como un destino excepcional para los amantes del astroturismo.
En pleno desarrollo del mes de Ramadán, AlUla reafirma su valor como santuario astronómico.
La región obtuvo la certificación de DarkSky International tras proteger 6.146 kilómetros cuadrados de su firmamento, garantizando así la preservación de un cielo que se sitúa entre los más nítidos del mundo.
Este hito posiciona al antiguo oasis como el tercer parque de cielo oscuro más extenso del planeta. La designación técnica abarca ahora el Parque Nacional Sharaan y la Reserva Natural Wadi Nakhlah, que se integran a los sitios ya acreditados de AlUla Manara y de la Reserva Natural Gharameel.
Esta red de paisajes protegidos responde a la implementación de una política de astroturismo que busca controlar la contaminación lumínica.
Las reglas son claras: en Sharaan y Wadi Nakhlah hay horarios de apagado obligatorios y está prohibida cualquier luz que apunte al horizonte o al cenit.
El objetivo es eliminar esa barrera de luz que nos separa del cosmos y permitir que AlUla funcione como un observatorio natural donde la Vía Láctea sea visible a simple vista.
Tradición y ciencia: el papel de la observación lunar en la certificación de AlUla.
Lo más fascinante de AlUla es que su oscuridad no es un invento moderno, sino una herencia cultural. Durante generaciones, el inicio del Ramadán dependió de la nitidez de este horizonte.
Antiguamente, la comunidad contaba con un “Observador de la Luna”. Esta figura estaba representada por un experto que ascendía a puntos elevados como el Fuerte Al Madhbah o la cresta volcánica de Harrat ‘Uwayrid para identificar el primer rastro de la luna nueva.
Su método era pura precisión astronómica. Primero, utilizaba un recipiente de cobre lleno de agua para captar el reflejo de los astros sin deslumbrarse. Luego, enmarcaba la media luna con una hoja de palma para confirmar el avistamiento. Una vez verificado el primer rastro de la luna nueva, se enviaba el telegrama oficial a la corte de Riad.
Como imaginarás, el éxito del Observador dependía de una atmósfera libre de polvo y contaminación. Estas son, precisamente, las mismas condiciones que la certificación actual busca blindar frente al desarrollo moderno.
Parque de Cielo Oscuro de AlUla: un santuario frente a la contaminación lumínica
Esta apuesta por la oscuridad se alinea plenamente con la Visión 2030 de Arabia Saudita.
En lugar de grandes infraestructuras ruidosas, AlUla da prioridad al silencio y a la profundidad visual. Es un modelo de turismo de bajo impacto que protege tanto el aire como el patrimonio arqueológico de sitios como Hegra y Dadan.
En AlUla, la preservación de la oscuridad no es solo una medida técnica; es una herramienta para que el patrimonio nabateo siga brillando bajo el mismo cielo que vieron sus constructores, sin que una sola farola se interponga en el camino.
