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TogglePocos saben que el continente blanco esconde más de 100 volcanes. Cuando piensas en la Antártida, seguro que te vienen a la mente pingüinos, icebergs, bases científicas y extensiones de hielo infinitas. Pero ¿volcanes? Sí, creas o no, hay volcanes en la Antártida y muchos más de lo que puedes imaginar.
La razón de su desconocimiento es que muchos de ellos están enterrados bajo el hielo (además de inactivos) y no suelen incluirse en las rutas turísticas habituales.
Pero allí están, ocultos en un paisaje blanco y gélido que parece no tener fin. Una actividad volcánica que, aunque silenciosa, sigue modelando el paisaje antártico desde las profundidades.
Volcanes en la Antártida
Para explicar por qué hay volcanes en la Antártida, hay que remontarse a cientos de millones de años.
Todo tiene que ver con la historia antigua de los continentes, concretamente con el supercontinente Gondwana, de cuya formación la Antártida, junto con Sudamérica, África y Australia, formó parte.
Hace aproximadamente 180 millones de años, Gondwana empezó a romperse y de esa fractura se liberaron enormes cantidades de lava que se expandieron en forma de mantos o “inundaciones” de roca fundida (llamados basaltos de meseta).
Uno de estos basaltos más conocidos es el basalto Kirkpatrick, que se encuentra en las Montañas Transantárticas. Lo curioso es que ese mismo tipo de roca también aparece en África, lo que confirma el pasado compartido entre ambos continentes.
¿Cuántos volcanes hay en la Antártida?
De acuerdo con un estudio de la Universidad de Edimburgo, en la Antártida se encuentra la cordillera volcánica más grande y extensa del planeta, incluso mayor que el Himalaya.
¿Qué significa que la Antártida sea la zona con más volcanes glaciares del mundo? En palabras sencillas, hay volcanes que entran en erupción desde debajo del hielo o incluso a través de él, creando una mezcla muy particular de lava caliente y hielo que no se observa tan seguido en otros lugares del planeta.
Además, al no haber vegetación que los cubra, los volcanes antárticos resultan más accesibles para el estudio. Por eso los geólogos se sienten tan atraídos por este lugar. Incluso se cree que hay más volcanes por descubrir, lo que sugiere que aún estamos en una etapa temprana de la historia de la ciencia antártica.
Ahora bien, respondiendo a la pregunta, se estima que hay unos 140 volcanes enterrados bajo 4 km de capas de hielo en la Antártida Occidental.
Esta zona volcánica está conectada con el Sistema del Rift Antártico Occidental, una gran fractura en la corteza terrestre que permite el ascenso del magma.
Monte Erebus, un coloso de hielo y fuego en el continente blanco
En plena isla de Ross, el monte Erebus emerge en medio del paisaje blanco como un coloso de 3794 metros de altura. Además de ser el más activo de la Antártida, es también el volcán en actividad más austral del planeta
Este estratovolcán cubierto de nieve no solo se impone por su tamaño, sino también por su interior. En su cima, dentro del Cráter Principal, se esconde uno de los pocos lagos de lava permanentes del mundo. Esa combinación de fuego y hielo lo convierte en uno de los volcanes más fascinantes del planeta.
Si el hecho de que el Erebus tenga un lago de lava en su cráter resulta sorprendente, saber que expulsa aproximadamente 80 gramos de oro resulta aún más increíble.
El primero en observarlo fue el explorador británico James Ross, quien en 1841 bautizó el monte con el nombre de su barco, el Erebus.
Desde entonces, el volcán ha sido objeto de estudio constante por parte de vulcanólogos y geólogos, ya que es una verdadera joya científica para comprender cómo interactúan el magma y el hielo en condiciones extremas.
Visto desde lejos, el cráter humeante del Monte Erebus contrasta con el blanco del paisaje, como un recordatorio de las fuerzas geológicas de esta parte del planeta.
Isla Decepción: un volcán en forma de herradura
En el archipiélago de las Shetland del Sur encontramos la Isla Decepción, uno de los lugares más sorprendentes del continente blanco. No solo es una isla: es el cráter de un volcán activo, ahora inundado por el mar.
Su forma de herradura se debe a que una parte del cráter colapsó, lo que permitió que el agua entrara y formara una bahía interior llamada Puerto Foster.
Esto la convierte en uno de los pocos volcanes del mundo en los que los barcos pueden navegar directamente en la caldera. De hecho, es una parada habitual de los cruceros antárticos, además de un punto estratégico para la investigación científica.

Isla Decepción es uno de los volcanes más activos de la Antártida. Si no, basta con ver el vapor que emerge de sus playas negras, cubiertas de ceniza volcánica, lo que da a entender que sigue vivo bajo la superficie helada.
Volcán Gaussberg: el solitario del este
Un cono volcánico perfectamente simétrico emerge en la Antártida Oriental, una región mucho más antigua y estable geológicamente que su contraparte occidental.
Hablamos del Gaussberg, un volcán formado por obsidiana y rocas fonolíticas, muy poco comunes en otras regiones volcánicas del mundo. Si bien hoy permanece inactivo, se lo considera un volcán potencialmente activo.
El Gaussberg se encuentra cerca de la costa de la Tierra de Guillermo II y fue avistado por primera vez durante la Expedición Alemana al Polo Sur de 1901-1903, comandada por Erich von Drygalski.
Por su aislamiento, el difícil acceso y las condiciones extremas, sigue siendo uno de los volcanes menos estudiados de la Antártida.
Aun así, su presencia confirma que el vulcanismo no es exclusivo del lado occidental y que el continente entero guarda secretos geológicos aún por descubrir.