El operativo para extraer el barco romano Ses Fontanelles de las aguas de Mallorca representa uno de los hitos arqueológicos más importantes del Mediterráneo actual.
No se trata de un hallazgo fortuito reciente, sino de la culminación de un proceso técnico iniciado tras un temporal y que hoy permite reconstruir las rutas comerciales del siglo IV d.C.
Todo comenzó en 2019, cuando una fuerte tormenta removió los sedimentos marinos y dejó al descubierto parte de la estructura de madera y restos de cerámica a escasos metros de la orilla de Can Pastilla.
El aviso de un residente local activó al Consell de Mallorca, que confirmó la presencia de un barco romano de aproximadamente 12 metros de eslora.
A diferencia de otros naufragios en los que el tiempo desintegra la carga, Ses Fontanelles conservó su cargamento casi intacto.
Entre 2021 y 2022, las campañas arqueológicas recuperaron cerca de 300 ánforas, muchas de ellas selladas y con sus inscripciones originales pintadas. Estos textos revelaron que el barco transportaba productos de lujo de la época: aceite procedente de Carthago Nova (la actual Cartagena) y liquamen, una salsa de pescado muy apreciada en la gastronomía romana.
Lo que distingue a este pecio es su extraordinario estado de conservación. Los arqueólogos hallaron restos de sarmientos de vid y ramas que se utilizaban como estiba, es decir, como “colchón” para evitar que las ánforas chocaran entre sí durante la navegación.
Es un detalle doméstico y técnico que humaniza la tragedia del hundimiento: la última precaución de una tripulación que no imaginaba que su viaje terminaría tan cerca de la costa mallorquina.
De la profundidad de la arena al museo: el rescate final
El paso del tiempo y la fragilidad de la madera, ahora expuesta a las corrientes y a la actividad humana, obligaron a diseñar un operativo técnico sin precedentes.
Tras años de documentación y protección del sitio, comenzó la fase definitiva de extracción. No se trata simplemente de sacar objetos del agua, sino de desmantelar pieza a pieza la estructura de madera para someterla a un complejo proceso de desalinización y consolidación que garantice su supervivencia fuera del mar.
La historia de Ses Fontanelles es el relato de un viaje interrumpido, probablemente por una tormenta repentina que empujó al navío contra los fondos arenosos de la bahía de Palma mientras se dirigía hacia Roma.
Hoy, ese naufragio ha dejado de ser una pérdida para convertirse en un legado que permite leer la historia económica y social del Imperio tardío.
Cuando concluya su tratamiento de conservación, el barco ocupará un lugar de honor en el Museo de Mallorca, cerrando así un ciclo que comenzó hace diecisiete siglos en las rutas del Mare Nostrum.