En Gran Bretaña, Gales siempre ha sido una región algo apartada y casi olvidada por todos, incluidos los turistas.
A pesar de su perfecta ubicación y de sus imponentes paisajes, la región galesa no tiene tanto predicamento entre los viajeros como las ciudades más importantes de Inglaterra o la magia de las Highlands escocesas.
Sin embargo, este rincón de la isla es, seguramente, el lugar con mayor poso legendario de todo el país.
Más allá del archiconocido mito del rey Arturo, Gales cuenta con una gran cantidad de leyendas y cuentos folclóricos, cada uno más curioso e interesante que el anterior.
Hoy vamos a descubrir una de las más trágicas y románticas historias de amor que se cuentan en la región galesa: la leyenda de Rhys y Meinir, que a día de hoy se recuerda con especial importancia y es una de las favoritas de las parejas galesas.
Un amor desdichado a la sombra de un viejo roble
Rhys y Meinir eran dos jóvenes galeses que vivían en una pequeña población llamada Nant Gwrtheyrn, en la costa norte de Gales. Habían crecido juntos, jugando desde niños, y con el paso del tiempo, esa amistad se convirtió en algo mucho más grande.
Ambos estaban enamorados el uno del otro y todos en la aldea sabían que, tarde o temprano, la pareja acabaría casándose.
Rhys por fin se envalentonó un día de primavera y le pidió matrimonio a Meinir justo bajo la sombra del viejo roble en el que habían visto crecer su relación. Ella aceptó, por supuesto, y los amantes grabaron sus iniciales en la corteza del árbol, un gesto que a día de hoy muchos siguen repitiendo.
La felicidad embargó a la aldea. Todos los vecinos se encargaron de los preparativos para que la boda fuera perfecta. La comida, las flores, el vestido de la novia.
Cuando llegó el gran día, Rhys y Meinir estaban exultantes. Ella, siguiendo la tradición habitual de las novias que se casan en Gales, se internó en el bosque para esconderse.
Según este rito, los propios invitados debían ir a buscarla y encontrarla entre los árboles para guiarla hasta el altar. El problema es que los invitados no pudieron dar con Meinir. Buscaron por todo el bosque, pero ella no aparecía. Era como si se hubiera esfumado por completo.
Llegó la noche y los vecinos seguían sin dar con el paradero de la novia.
A esas alturas, Rhys ya se temía lo peor. Enloquecido, buscó a su amada por todos los rincones del lugar, pero no apareció.
El tiempo transcurrió y, aunque los vecinos sentían una gran pena por él, dieron a Meinir por perdida.
El joven quedó con el corazón roto, pero nunca cesó en su empeño. Hasta que un día, años más tarde, una imponente tormenta le sorprendió muy cerca del roble en el que había jurado amor eterno a Meinir. Para refugiarse, se escondió debajo del árbol. Pero en ese momento, un gran rayo cayó sobre el roble, partiéndolo por la mitad.
Rhys quedó horrorizado al comprobar que en el interior del árbol se encontraba el cadáver de su amada Meinir, quien había decidido esconderse allí el día de su boda.
Ahora, convertida ya solo en un esqueleto, conservaba todavía su precioso vestido de novia, ese con el que quería haberse casado con el amor de su vida.
El joven no pudo soportarlo y terminó muriendo de pena en ese mismo lugar, donde luego fue encontrado por sus vecinos, que quedaron horrorizados al enterarse de lo ocurrido.
El lugar de bodas favorito para los galeses
La historia de Rhys y Meinir es muy conocida en Gales y, aunque podría tomarse como una auténtica tragedia, los lugareños le han dado un giro a la leyenda.
De hecho, el roble partido en dos está muy cerca de lo que fue Nant Gwrtheyrn. La aldea desapareció, pero en los alrededores podemos encontrar un pequeño hotel rural, algún restaurante y hasta un centro de interpretación y divulgación de la lengua galesa.
El lugar es, además, uno de los favoritos de las parejas galesas que se casan. Muchas realizan sus sesiones fotográficas de bodas en este paraje, en las faldas del monte Yr Eifil, con unas increíbles vistas al mar.
Otras tantas parejas han decidido seguir con la tradición de Rhys y Meinir y casarse justo al lado del roble, que lejos de estar maldito, atrae a gran cantidad de curiosos por su leyenda.
No son pocos los que han asegurado haber visto a una pareja de enamorados abrazándose muy cerca de allí, en las noches de luna llena, o paseando agarrados de la mano por la playa cercana. Un amor que va más allá de la propia muerte y de la tragedia.
La leyenda de Rhys y Meinir ha inspirado a numerosos escritores y músicos en Gales. De hecho, el conocido cantautor Cian Ciaran lanzó en el año 2017 un disco conceptual titulado “Rhys and Meinir”, en el que relataba la historia de la pareja a lo largo de diferentes canciones.
Además, en el propio centro de interpretación cercano al lugar de los hechos, los visitantes pueden encontrar una preciosa escultura del legendario roble, creada por el artista Sebastien Boyesen.