El triple arco sobre los Alpes, con el Matterhorn al fondo. Fotografía: Angel Fux / NASA Astronomy Picture of the Day (APOD), 21 de abril de 2026.

Doble arco de la Vía Láctea: la foto que sedujo a la NASA

A 4.200 metros, atada a una cuerda, con -28 °C. Y la imagen que capturó quizás no pueda volver a hacerse.
22.05.2026
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Cada mes de marzo, durante apenas cinco días, ocurre algo poco común en el cielo nocturno del hemisferio norte: los dos brazos de la Vía Láctea pueden verse sobre el horizonte en la misma noche. No al mismo tiempo, sino en distintos momentos de la misma rotación terrestre.

Primero se eleva el arco invernal, una banda de estrellas más tenue y difusa. Después, conforme la Tierra gira, aparece el arco estival cargando el núcleo galáctico, ese río denso de luz que los astrofotógrafos persiguen. Juntos forman el llamado doble arco de la Vía Láctea, y fotografiarlo bien es una carrera contra el clima, la luna y la contaminación lumínica.

Ángel Fux, fotógrafa de origen francés nacida en París en 1998 y especializada en paisajes nocturnos de montaña, lleva años persiguiendo ese fenómeno.

En marzo de 2026 subió a 4.200 metros de altitud, pasó una noche en una cima entre Italia y Suiza, a temperaturas de hasta -28 °C, y trajo consigo una imagen que la NASA seleccionó en abril para su galería de fotografías astronómicas del día.

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El lugar: una cumbre que los fotógrafos no visitan

Fux ya había fotografiado el doble arco en 2025 desde el Gornergrat, a 3.100 metros de altitud en los Alpes Penninos suizos. La experiencia fue suficiente para que quisiera ir más lejos.

El objetivo que se trazó para este año era el Dent d’Hérens, una cima de 4.171 metros que se eleva justo detrás del Cervino, en la frontera entre Italia y Suiza.

El atractivo del lugar era preciso: ofrece una perspectiva del Matterhorn que casi nadie ha fotografiado jamás, porque quienes acceden a esa cumbre son alpinistas, no fotógrafos, y menos aún de noche. El equipo de astrofotografía y el necesario para el alpinismo de alta montaña son, en palabras de Fux, “simplemente incompatibles en la mayoría de los casos”.

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Para hacer viable la expedición, se puso en contacto con su guía de montaña de confianza, Richard Lehner, en septiembre de 2025, seis meses antes de la ventana óptima de observación. Lo que siguió fue un proceso de planificación que incluyó traslados en helicóptero, coordinación con equipos suizos e italianos, y la búsqueda de condiciones meteorológicas que nunca llegaron a ser ideales.

La semana que casi lo arruina todo

La semana en que se abrió la ventana de marzo resultó ser una de las más ventosas que Suiza había registrado en meses. Un accidente en Engelberg, donde el viento dañó un teleférico, fue ampliamente difundido. A 4.000 metros de altitud, con el terreno expuesto, esas condiciones habrían sido directamente peligrosas. Lehner decidió retrasar la partida.

A eso se sumó otro obstáculo burocrático: el 19 de marzo es festivo en los cantones católicos suizos, y AirZermatt no tiene autorización para realizar vuelos no urgentes ese día. La ventana útil para fotografiar el fenómeno se comprimía, y uno de los pocos días aprovechables quedaba bloqueado.

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La solución llegó por el lado italiano. Dado que el Dent d’Hérens está en la frontera, una operadora de helicópteros italiana sí estaba autorizada. El plan final fue más complejo: AirZermatt los trasladaría hasta el límite fronterizo, y desde allí el equipo italiano los dejaría en la cima. El trayecto se repetiría a la inversa por la mañana.

Mientras resolvía esos imprevistos, Fux pasó tres noches aclimatándose en el Gornergrat. Eran noches de poco sueño y mucha ansiedad anticipatoria. Durante una sesión de práctica con la cámara, a 3.100 metros, la Nikon Z6 II mostró durante hora y media imágenes en pantalla sin guardar nada en la tarjeta.

Las imágenes aparecían en pantalla, pero no se guardaban. Es un problema documentado de las cámaras sin espejo a temperaturas extremas, aunque ella nunca lo había vivido. La solución era tan básica como incierta: apagar y encender el equipo, y revisar cada cierto tiempo que las tomas efectivamente se almacenaban.

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La noche en la cima y el tercer arco que nadie esperaba

El jueves por la tarde, el helicóptero los dejó en la cumbre. Fux, Lehner y su hijo Arnaud. Cuando el sonido del rotor se apagó en la distancia, algo se asentó, escribiría después Fux en su blog: no había vuelta atrás hasta el amanecer.

El pronóstico indicaba temperaturas entre -18 y -19 °C. Lo que encontraron fue peor. Pasadas las once de la noche, el viento arreció y el frío efectivo alcanzó los -25 o -28 °C. Moverse fuera de la tienda sin cuerda era imposible: las cornisas de hielo que rodeaban la cima hacían que cualquier paso en falso pudiera ser fatal. El equipo había llevado un sistema de cuerdas y arneses; Fux estuvo atada en todo momento en que salió al exterior.

El calendario de tomas era estricto. El arco invernal se fotografió entre las 20:30 y las 23:30. Luego, un descanso de varias horas. El arco estival comenzó a asomar a partir de las 2:30. El trabajo avanzaba según lo previsto.

Cuando la contaminación lumínica que llegaba del lado italiano (la dirección de Milán, visible incluso a 4.200 metros de altitud) disminuyó ligeramente hacia el amanecer, Fux notó algo en el encuadre que no había planificado.

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Al revisar la panorámica del arco invernal, vio un tenue resplandor ovalado que cruzaba el cuadro en sentido opuesto al sol. Era el Gegenschein, también conocido como contraluz zodiacal o “contrarresplandor”: un fenómeno óptico producido por la reflexión de la luz solar en el polvo interplanetario, en la posición exactamente opuesta al sol en el cielo. Es tan débil que raramente aparece en fotografías.

Estaba ahí, visible incluso en los archivos sin procesar. Lo que había nacido como un proyecto para capturar un doble arco se convirtió en una imagen con tres: el arco invernal de la Vía Láctea, el estival con el núcleo galáctico, y el Gegenschein extendido sobre ellos como un anillo difuso.

Una imagen que la NASA tomó nota

Tras más de 40 horas de procesamiento, el resultado es una fotografía del Matterhorn visto desde el Dent d’Hérens (un ángulo casi inédito) con tres arcos de luz superpuestos sobre él.

En abril de 2026, la NASA la incluyó en su selección diaria de imágenes astronómicas. El APOD (Astronomy Picture of the Day) es uno de los espacios de divulgación astronómica más seguidos del mundo, tanto por aficionados como por profesionales.

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Los padres de Fux, que habían seguido con preocupación toda la expedición, acabaron pidiéndole ser los primeros en recibir una copia en gran formato.

La fotógrafa señaló en su preocupación por la contaminación lumínica, que aumenta año tras año. Incluso a 4.200 metros de altitud, el resplandor que ascendía desde la llanura italiana era más intenso que en 2025.

Esas condiciones, escribió, hacían que lo capturado quizás no pudiera repetirse. No desde esa ubicación, no con esa calidad, no en las mismas circunstancias.

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