Vista del Monte Yerupajá en Huayhuash (Perú). Foto de Pexels.
Vista del Monte Yerupajá en Huayhuash (Perú). Foto de Pexels.

Más allá del Camino Inca: la Cordillera Huayhuash, el Perú que pone a prueba

Glaciares, pasos a 5.000 metros y una soledad que no se compra en ningún otro trek del planeta.
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Los amantes del trekking, del senderismo y de la naturaleza pueden tocar el cielo (en sentido casi literal) en Perú.

Desde el mítico Camino del Inca, que lleva a Machu Picchu, hasta la soledad de Choquequirao, este país andino es una especie de meca para quienes viajan con botas de montaña. La Cordillera Huayhuash encaja perfectamente en este contexto.

Situado en el corazón de los Andes peruanos, este cordón montañoso se levanta como un muro de agujas de caliza y glaciares colgantes, en una geografía tan imponente que devuelve al ser humano a su verdadera escala.

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Ubicada en el límite donde convergen las regiones de Áncash, Lima y Huánuco, Huayhuash es la hermana menor de la Cordillera Blanca. Pero su carácter es mucho más salvaje, con picos que superan los 4.000 metros de altitud y ponen a prueba todas las capacidades físicas y mentales.

Porque para caminar a estas altitudes hace falta una buena preparación, equipamiento adecuado y un espíritu aventurero que no le tema a los desafíos.

La recompensa no tardará en hacerse notar. Después de todo, hablamos de los Andes.

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Arquitectura de la Cordillera Huayhuash

La geografía de Huayhuash es inusual. A diferencia de otras cordilleras que se extienden de forma lineal, esta se agrupa en un nudo compacto de apenas 30 kilómetros de longitud.

Lagunas de color turquesa, ríos y una enorme diversidad de flora y fauna completan una postal marcada por vertiginosos picos de hielo.

A pesar de su reducido espacio, en la Cordillera Huayhuash se amontonan nevados que superan los 6.000 metros sobre el nivel del mar. Uno de ellos es el mítico Yerupajá.

Con sus 6.634 metros, es la segunda cumbre más alta de Perú y una de las más difíciles de escalar en el mundo; una silueta afilada que desafía las leyes de la gravedad y la resistencia física.

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El senderismo en la Cordillera Huayhuash y el desafío del soroche

Caminar por la Cordillera Huayhuash no es simplemente hacer senderismo: es sumergirse en un terreno marcado por pasos de montaña tan altos que parecen rozar el firmamento y lagunas de un azul tan profundo que parecen editadas.

Aquí, la logística es fundamental. No es un lugar para el turista convencional, sino para el caminante que acepta el reto del soroche (o mal de altura) como parte del rito de iniciación.

En la Cordillera Huayhuash se camina por encima de los 4.100 metros de altura, con puntos que superan incluso los 5.000 metros. Por eso, la aclimatación en ciudades como Huaraz no es un consejo; es indispensable.

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Hacer senderismo por la Cordillera Huayhuash es una prueba de resistencia profunda, pero también una inmersión sin igual en la belleza de los Andes.

Pero, a diferencia del turismo de masas que inunda otras rutas andinas, Huayhuash conserva una mística de exclusividad. No por lujo, sino por rigor.

Aquí no se busca la comodidad, sino esa sensación de libertad absoluta que solo se comprende cuando los pulmones arden y la vista se pierde en la inmensidad del horizonte.

Ruta en Huayhuash, Perú. Foto de Unsplash.

Rutas y desvíos por la Cordillera Huayhuash

Aunque el mapa de Huayhuash es compacto, ofrece diversas rutas de recorrido.

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El Circuito Clásico consiste en una travesía de entre 8 y 12 días que recorre la columna vertebral de la región. Es una ruta circular que abraza el macizo y, aunque es la más transitada, su exigencia mantiene a raya a las multitudes.

No obstante, para los viajeros que buscan una experiencia más cruda, hay ramales que se alejan del sendero habitual. Son rutas que se adentran en el costado más salvaje de la Cordillera Huayhuash, donde el rastro humano es prácticamente inexistente.

A continuación, dos propuestas únicas:

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Quebrada Sarapococha y la odisea de Joe Simpson

Existe un rincón en la vertiente occidental de la cordillera que desprende un aura distinta. Se trata de la Quebrada Sarapococha.

Este valle, que no suele figurar en los itinerarios rápidos, fue testigo de una de las historias de supervivencia más famosas del montañismo moderno: la odisea de Joe Simpson, narrada en Touching the Void (Tocando el vacío), disponible en Netflix.

El sendero hacia el campo base del Siula Grande es exigente. Al llegar al pie del glaciar, la vista de esta montaña y del Yerupajá es tan cercana que se puede escuchar el crujido del hielo milenario.

La Quebrada Sarapococha forma parte de la ruta conocida como Circuito Alpino, que regala las vistas más cercanas a los glaciares y sus lagunas.

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Aquí se atraviesan pasos de montaña a más de 5.000 metros de altura en una experiencia tan auténtica como solitaria.

El Glaciar del Sarapo y el acceso por el sur

Si la Quebrada Sarapococha es solitaria, la ruta hacia el Glaciar del Sarapo ofrece un aislamiento absoluto.

Mientras la mayoría de los caminantes se mantienen en los valles principales, desviarse hacia los pies del Sarapo permite contemplar la cara menos fotografiada de la Cordillera Huayhuash.

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El acceso se realiza por el sector sur, desde los pequeños pueblos de Pocpa o Huallapa, a través de senderos compartidos con pastores locales y su ganado.

Esta ruta requiere una logística más fina y una intuición más aguda, ya que las señales suelen ser hitos de piedra colocados por los propios lugareños.

Técnicamente, la ruta a este glaciar exige abandonar la comodidad del sendero clásico, desviarse hacia el suroeste y buscar las bases de las montañas Sarapo y Siula Grande. De esa manera, el caminante termina adentrándose en el corazón del Circuito Alpino.

La ruta, claro está, es exigente, pero el premio de llegar al borde del glaciar del Sarapo compensa cualquier esfuerzo.

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Lago en Huayhuash, Perú. Foto de Unsplash.

La huella del gigante

Hacer senderismo en la Cordillera Huayhuash es un acto de conquista, pero también de humildad. Las rutas a través de este nudo de montañas exigen despojarse de la prisa y entregarse a la naturaleza más pura e indomable.

Finalizada la travesía, es posible que los músculos acusen y que la fatiga pase factura. Pero, como sucede habitualmente cuando se camina en la alta montaña, se regresa con sensaciones difíciles de describir con palabras.

Porque hay paisajes que hay que vivirlos. Lugares que no se comprenden a través de una fotografía. Y Perú tiene sobradas muestras de ello.

Caminar por la Cordillera Huayhuash es acostumbrarse a la inmensidad y a un silencio que únicamente se ve interrumpido por los rugidos de un glaciar lejano.

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Es regresar con la certeza de que existen lugares que deben permanecer así: remotos, difíciles y profundamente bellos. Si te apasiona recorrer senderos exigentes en la alta montaña y descubrir vestigios arqueológicos ocultos en valles remotos, te invitamos a explorar las ruinas de Choquequirao.

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