calzada-del-gigante
La Calzada del Gigante es uno de los sitios más visitados de Irlanda del Norte. Foto: Unsplash

40.000 columnas de piedra perfectamente hexagonales: el misterio geológico que dividió a la ciencia durante 50 años

Lo que los lugareños atribuyeron a un gigante, los geólogos tardaron 200 años en explicar. La historia de cómo un paisaje cambió una ciencia.
Publicidad

Hay enclaves geológicos que, por su perfección y disposición, no parecen obra de la naturaleza, sino más bien el resultado de la intervención humana. La Calzada del Gigante es uno de ellos.

Situada en la costa norte del condado de Antrim, en Irlanda del Norte, el mar choca contra una explanada de columnas de roca oscura dispuestas con una regularidad que parece imposible en una formación natural.

Columnas hexagonales, apiladas como tubos de órgano, que se hunden en el Atlántico como si alguien hubiera esculpido el terreno con escuadra y compás.

Durante siglos, quienes vivían en esa costa no tenían otra forma de explicarlo: tenía que ser obra de un gigante.

Publicidad

Hoy se sabe que la Calzada del Gigante tiene unos 60 millones de años, que es fruto de sucesivos flujos de lava volcánica y que su geometría responde a leyes físicas precisas.

Pero el camino que recorrió la ciencia para llegar a esa conclusión fue largo, áspero y, en su momento, tan polémico como el paisaje mismo.

El obispo, el pintor y la Royal Society

El enclave apareció ante los ojos del mundo académico en 1693, cuando Sir Richard Bulkeley, miembro del Trinity College de Dublín, presentó un informe ante la Royal Society.

Publicidad

Sin embargo, quien visitó el lugar por primera vez había sido el obispo de Derry, un año antes.

La noticia circuló entre los científicos europeos, pero fue un conjunto de acuarelas lo que convirtió el enclave en un objeto de estudio internacional.

En 1739, la artista dublinesa Susanna Drury pintó la Calzada del Gigante con un nivel de detalle y precisión poco común para la época. Su trabajo le valió el primer premio otorgado por la Royal Dublin Society en 1740, y las pinturas fueron reproducidas en grabado en 1743.

Esas imágenes circularon por toda Europa y dieron a conocer la formación a la comunidad intelectual del continente.

Publicidad

En 1765, la Encyclopédie francesa publicó una entrada sobre el lugar. Tres años más tarde, el geólogo francés Nicolas Desmarest sugirió por primera vez, en un texto impreso, que ese tipo de estructuras tenía origen volcánico.

Era una afirmación audaz y no tardó en suscitar resistencia.

El debate que dividió a los geólogos del siglo XVIII

La propuesta de Desmarest desencadenó una controversia geológica que se prolongó durante más de medio siglo.

Publicidad

Se formaron dos bandos: los vulcanistas, que apoyaban la tesis volcánica, y los neptunistas, que sostenían la teoría predominante de la época.

Los neptunistas seguían las ideas de Abraham Gottlob Werner, quien sostenía que cuando la Tierra se formó estaba cubierta por un vasto océano primigenio.

Según esta teoría, toda la roca que vemos hoy se cristalizó cuando esas aguas fueron retrocediendo. Los depósitos de carbón que ardían bajo tierra, argumentaban, podían expulsar material oscuro hacia la superficie, lo que explicaría los basaltos.

Localmente, los neptunistas estaban representados por el reverendo William Richardson, mientras que los vulcanistas contaban con el reverendo William Hamilton y el científico John Playfair.

Publicidad

Finalmente, las pruebas observadas en las columnas de la Calzada terminaron por sustentar la teoría volcánica y explicaron el origen de las rocas ígneas extrusivas.

Cómo se forman 40.000 columnas perfectas

La Calzada del Gigante se formó hace algo menos de 60 millones de años, cuando Irlanda aún estaba unida a América del Norte.

Europa comenzaba a separarse de ese continente, y esa fractura abrió enormes grietas en la superficie terrestre. Por esas grietas emergió roca fundida en grandes cantidades.

Publicidad

El resultado es aproximadamente 40.000 pilares de piedra, la mayoría con entre cinco y siete lados irregulares, que sobresalen de los acantilados como si fueran escalones que descienden hacia el mar.

Los más altos alcanzan unos 12 metros, y la lava solidificada en los acantilados tiene hasta 28 metros de espesor en algunos puntos.

La geometría no es aleatoria. Estudios recientes han determinado que el proceso de fractura comienza cuando la lava se enfría hasta alcanzar temperaturas de entre 840 y 890 °C.

La lava primero se agrieta en ángulos de 90° y luego, durante el enfriamiento, esas fracturas se reorganizan hasta alcanzar los 120°, que son los ángulos propios de los hexágonos.

Publicidad

En 2018, investigadores de la Universidad de Liverpool reprodujeron ese proceso en un laboratorio por primera vez, usando testigos de basalto extraídos del volcán islandés Eyjafjallajökull.

El experimento permitió confirmar las temperaturas exactas a las que se producen las grietas y abrió nuevas vías de investigación en los campos de la vulcanología y la geotermia.

La leyenda que la ciencia no logró reemplazar

Antes de que cualquier geólogo pusiera un pie en Antrim, los pescadores y pastores que vivían en esa costa ya tenían su propia explicación.

Publicidad

La mitología celta atribuyó la creación de la Calzada a Fionn MacCumhail, el gigante irlandés conocido como Finn MacCool, quien habría construido el paso de piedras para cruzar el canal y enfrentarse a su rival escocés Benandonner.

La versión más extendida del mito cuenta que, al ver el tamaño de Benandonner, Finn huyó aterrado y decidió esconderse. Su esposa, Oonagh, lo disfrazó de bebé y lo colocó en una cuna.

Cuando el gigante escocés vio al supuesto niño, calculó que el padre debía de tener una estatura inimaginable. El miedo lo hizo retroceder y destruyó la Calzada al regresar para que Finn no pudiera seguirlo.

La Calzada del Gigante fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

Publicidad

Ha sido descrita como uno de los enclaves más relevantes en la historia internacional de la geología.

Fue el reverendo Hamilton quien, en una serie de cartas fechadas en 1786, ofreció la primera interpretación precisa de la formación como resultado de una secuencia de flujos de lava volcánica.

Lo que comenzó como una historia de gigantes acabó convirtiéndose en el lugar donde la geología moderna explicó el origen de la roca ígnea.

Las columnas siguen ahí, igual que hace 60 millones de años, indiferentes a todo lo que se ha dicho sobre ellas. Si te apasiona descubrir enclaves volcánicos remotos y enigmáticos gigantes de piedra tallados por el tiempo, te invitamos a explorar los misterios ancestrales de la Isla de Pascua.

Publicidad
Publicidad

El newsletter de LYXPLANET

¿Disfrutando del viaje?

Historias como esta, cada semana, en tu email.

Continúa explorando

El mundo tiene más de lo que te han contado

Lugares remotos, historias enterradas, experiencias que las guías no mencionan. Únete a más de 10.000 exploradores curiosos y recibe nuestras mejores historias cada semana.

Comentarios

¿Has estado aquí? Cuéntanos tu experiencia.

Comentarios

Recibir notificaciones cuando me respondan
Selecciona tu notificación:
guest

0 Comentarios
Los más antiguos
Los más recientes Los más votados

Lo + leído

Nuevo · Juegos LYX

Antes de irte, juega la expedición de hoy

Cinco destinos, una carrera. Un recorrido nuevo cada día, gratis.