Jirafas capaces de sumar cantidades sin verlas: eso es lo que ha descubierto un equipo de la Universidad de Barcelona en un experimento con cuatro ejemplares del Zoo de Barcelona.
Dos de los animales acertaron por encima del azar en pruebas de suma mental con zanahorias, aunque el mismo estudio muestra que fallan al restar.
Un experimento pensado para descartar atajos
La investigación, publicada el 26 de junio de 2026 en la revista Scientific Reports, fue liderada por Iker Loidi y Jordi Galbany, de la Universidad de Barcelona. Participaron también especialistas del Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja de Alemania, la Universidad de Leipzig, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y el propio Zoo de Barcelona.
Es el primer estudio que evalúa este tipo de habilidad aritmética en ungulados no domesticados.
El diseño buscó eliminar toda posibilidad de que los animales resolvieran la tarea por simple percepción.
Para ello, los investigadores mostraron a cada jirafa dos recipientes amarillos con distintas cantidades de trozos de zanahoria. Después, los recipientes se cerraban.
Un tercer recipiente verde revelaba una cantidad adicional de zanahoria, que el investigador trasladaba, pieza por pieza, a uno de los recipientes amarillos ya cerrados.
La jirafa nunca veía el resultado final, sino que debía elegir entre ambos recipientes basándose únicamente en lo que recordaba.
Para evitar el efecto Clever Hans (la posibilidad de que el animal reaccionara a gestos involuntarios del investigador), este llevaba gafas de sol y mantenía la mirada baja y una expresión neutra durante toda la prueba.
Suma sí, resta no
Los cuatro sujetos (Nakuru, Nuru, Njano y Yalinga) completaron más de mil pruebas en total.
En la tarea de suma, acertaron con el recipiente que tenía más comida en el 68% de los intentos, un porcentaje que los investigadores consideran significativamente superior al azar.
El resultado se sostuvo incluso en las pruebas donde no era posible recurrir a atajos simples, como elegir el recipiente que el investigador había tocado en último lugar.
Solo Nuru y Njano lograron acertar también en esas condiciones, lo que sugiere un cálculo mental más complejo que el de Nakuru y Yalinga, cuyo desempeño se explica mejor por estrategias más simples.
La resta fue harina de otro costal.
Cuando se retiraban piezas de uno de los recipientes en lugar de agregarlas, el acierto cayó al 57%, un valor que no se distingue estadísticamente del azar.
Tampoco lograron resolver una tercera prueba en la que primero se quitaba comida de un recipiente y luego se sumaba al otro, una secuencia que exige seguir el movimiento de los objetos entre dos cantidades ocultas a la vez.
Según los autores, este patrón coincide con lo que ocurre en otras especies (y en los propios humanos): restar demanda más memoria de trabajo y activa regiones cerebrales distintas de las que se usan para sumar.
Una habilidad con raíces en la vida social y alimentaria
Los investigadores vinculan estas capacidades con la ecología de la especie.
Las jirafas se alimentan de acacias dispersas en la sabana y viven en grupos que se dividen y se reagrupan constantemente según las condiciones del entorno.
Ambos factores, según el estudio, podrían haber favorecido el desarrollo de habilidades numéricas útiles para localizar comida y seguir los movimientos de otros individuos del grupo.
En comparación con otras especies evaluadas bajo distintos protocolos experimentales, el desempeño de las jirafas en la tarea de suma superó al reportado en perros, caballos y peces cebra, aunque quedó por debajo del de chimpancés y palomas entrenadas.
Los propios autores piden cautela con este tipo de comparaciones, ya que cada estudio usa metodologías diferentes y no siempre resulta posible equipararlas de forma directa.
El hallazgo se suma a dos estudios previos con las mismas jirafas del Zoo de Barcelona. Uno de 2021, que había mostrado que la especie distingue cantidades, y otro de 2023, sobre su capacidad de hacer inferencias estadísticas para maximizar la probabilidad de conseguir comida.
En conjunto, los tres estudios ubican a la jirafa en un grupo reducido de especies no primates (junto a cuervos, palomas y algunos peces) con evidencia de manejo mental de cantidades.
Los propios autores remarcan que la muestra fue pequeña, apenas cuatro animales, y que investigaciones futuras con más ejemplares y otras especies de ungulados permitirán establecer si esta capacidad para sumar es un rasgo aislado de las jirafas o algo más extendido de lo que se pensaba entre los herbívoros de gran tamaño.
