El perfil urbano de Barcelona cambió para siempre este primer trimestre de 2026 con la colocación del brazo superior de la cruz que corona la Torre de Jesucristo.
Este hito arquitectónico sitúa la basílica a 172,5 metros sobre el suelo y la convierte en la iglesia más alta del mundo, superando a la catedral de Ulm, en Alemania. Además, representa el momento más relevante desde que se inició el proyecto soñado por Gaudí, en 1882.
Así como cada elemento y detalle del templo no son producto del azar, la elección del año tampoco lo es. En 2026 se celebra el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí. La culminación del conjunto de sus seis torres centrales es, posiblemente, la mejor forma de rendir homenaje al máximo exponente y a la figura disruptiva del modernismo catalán.
Pero para quienes sueñan con ver finalizada la obra, deberán esperar un poco más. Concretamente, una década, tiempo que le tomará a la Sagrada Familia alcanzar su cúlmine.
Las seis torres centrales de la basílica están listas
La finalización de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia completa el grupo de las seis torres principales del crucero diseñadas por el maestro Gaudí.
Este conjunto incluye la torre de la Virgen María, con su característica estrella de doce puntas, inaugurada en 2021, y las cuatro torres de los Evangelistas, cuya construcción finalizó entre 2022 y 2023. Todas están conectadas con la de Jesucristo: la primera por el interior, las otras cuatro a través de una serie de puentes. Quedan pendientes cuatro torres más que irán en la Fachada de la Gloria.
La disposición de las mismas también es fruto de la creatividad de Gaudí. Se asemejan a un bosque de piedra que se alza al cielo, en una metáfora en la que la arquitectura dialoga con la religión.
Construcción y ensamblaje de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia
La cruz que corona la torre es una pieza de ingeniería de 17 metros de altura y brazos de 13,5 metros. Está revestida con cerámica blanca y vidrio, materiales elegidos para reflejar los rayos del sol durante el día y brillar bajo los focos durante la noche.
La estructura es transitable en su interior y ha sido diseñada para resistir las rachas de viento y las inclemencias meteorológicas a esa altitud. Los cuatro brazos proyectarán haces de luz potentes visibles desde toda la ciudad.
Por su parte, la torre se levantó mediante la técnica de piedra tesada. Este método permite montar paneles de piedra y acero fuera del recinto y luego ensamblarlos con precisión, lo que ha reducido años de trabajo manual en las alturas.

Con el remate de la cruz, la Torre de Jesucristo alcanza exactamente los 172,5 metros de altura. Esta medida responde a una voluntad expresa de Antoni Gaudí. El templo debía ser imponente, pero mantenerse ligeramente por debajo de la montaña de Montjuïc.
Para el arquitecto, la obra del hombre no podía superar la jerarquía de la naturaleza. Con sus 173 metros, Montjuïc sigue siendo el techo de la ciudad, respetando el orden sagrado que el autor original estableció en sus planos.
La inauguración oficial de la Torre de Jesucristo está prevista para el mes de junio, coincidiendo con la fecha en que el arquitecto fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía barcelonesa.
En los próximos meses, los operarios trabajarán en el núcleo interno de la torre, donde se instalará la escultura del Agnus Dei y un sistema de iluminación diseñado para proyectar haces de luz desde la cruz hacia el resto de la ciudad.
El conflicto de la Fachada de la Gloria y el horizonte 2034
Con esta fase, Barcelona cierra el capítulo de las alturas y entra en la etapa final de ornamentación y accesos.
El foco de los trabajos se traslada ahora a la Fachada de la Gloria. Situada en la calle Mallorca, será la entrada principal del monumento.
Este sector es el más complejo de la construcción. El diseño incluye una escalinata monumental cuya ejecución requiere resolver la situación de los edificios de viviendas construidos frente al acceso. A día de hoy, este conflicto urbanístico aún no tiene fecha de resolución.
Si todo marcha bien, en el año 2034 este proyecto que ha definido la identidad de Barcelona durante más de 140 años estará concluido.
