En Chan Chan, la antigua capital del Imperio chimú en la costa norte de Perú, un equipo de arqueólogos encontró una plataforma funeraria con los restos de 38 personas que permaneció sellada durante seis siglos.
El hallazgo, anunciado el 8 de septiembre de 2026 por el Ministerio de Cultura peruano, tiene un valor poco habitual.
La razón es que, a diferencia de casi todas las tumbas de la élite chimú conocidas hasta ahora, esta nunca fue saqueada.
Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América precolombina
El Imperio chimú dominó buena parte de la costa norte de Perú entre los años 900 y 1470 d. C., hasta que fue conquistado por los incas.
En su momento de mayor expansión, llegó a controlar una franja de costa de unos 1.000 kilómetros a lo largo del Pacífico, desde la frontera entre Perú y Ecuador hasta las cercanías de Lima.
Fue, posiblemente, el sistema político más grande e importante del Perú prehispánico, superado únicamente por el Imperio inca que lo sucedió.
Su capital, Chan Chan, está considerada la ciudad de adobe más extensa de toda la América precolombina. Por su valor histórico, forma parte de la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1986.
Dentro de sus murallas, los miembros de la clase gobernante chimú solían ser enterrados en plataformas funerarias construidas dentro de complejos amurallados de mayor tamaño, como el que reveló este nuevo hallazgo.
Un hallazgo poco común: una tumba que nadie había tocado en seis siglos
El descubrimiento se produjo dentro del complejo amurallado Utzh An, antes conocido como Palacio Gran Chimú, en el marco de trabajos de investigación y conservación dirigidos por el Ministerio de Cultura de Perú.
El arqueólogo Jorge Meneses, a cargo del proyecto, explicó que buena parte de lo que se sabía hasta ahora sobre las tumbas de élite chimú provenía de plataformas saqueadas y dañadas desde la época colonial. En estos casos, los objetos recuperados terminaron dispersos en colecciones museísticas y privadas, sin un registro claro del contexto original en el que fueron encontrados.
Esta plataforma es distinta.
Según Meneses, la cámara principal permaneció sellada durante 600 años hasta que el equipo la alcanzó.
Esto permitirá estudiar tanto los cuerpos como los objetos en la posición exacta en la que fueron depositados originalmente, algo excepcional para la arqueología peruana.
Dentro de la plataforma funeraria
La estructura, hecha de barro, mide unos 17 metros de lado y cerca de 5 metros de altura, y se organiza en cinco cámaras distintas.
Una escalera de poco más de dos metros conduce hasta la cámara central, de aproximadamente 1,20 metros de ancho por 5 metros de largo. Allí se hallaron un nicho y los restos de una sola persona, acompañados de objetos de concha, cobre y oro.
A los costados, dos cámaras más grandes, de 1,20 metros de ancho por 8 metros de largo cada una, completan el conjunto. Una contenía armas y objetos metálicos, y la otra, los restos de otras 20 personas.
La lista de materiales recuperados en el sitio es extensa.
Entre ellos, unas 200 vasijas de cerámica negra con pigmentos rojos, ornamentos metálicos, tocados ceremoniales, cajas de madera talladas y collares de concha y cuarzo, sumados a las armas y piezas de cobre y oro encontradas en las distintas cámaras.
La combinación de objetos y la diversidad de materiales sugiere que la plataforma estaba destinada a un personaje de alto estatus dentro de la jerarquía chimú, acompañado en su entierro por otras personas de su entorno cercano.
El cuerpo que no encaja con el patrón
Uno de los hallazgos más llamativos del sitio es un cuerpo que rompe con las costumbres funerarias habituales de la cultura chimú.
El cuerpo fue depositado completamente extendido, una posición muy distinta a la que suele encontrarse en este tipo de entierros.
Esa diferencia despertó el interés de los arqueólogos, que no descartan que se trate de una persona sacrificada como parte del ritual funerario, aunque todavía no existe una confirmación definitiva sobre esa hipótesis.
Qué se espera aprender de ahora en adelante
Para Meneses, el verdadero valor del hallazgo está en la posibilidad de estudiar tanto a los individuos como a los objetos exactamente como fueron depositados dentro de la plataforma.
Esto último rara vez ocurre en yacimientos chimú, debido al saqueo sistemático que sufrieron la mayoría de estos sitios desde la conquista española.
Ese registro intacto podría ayudar a reconstruir con mayor precisión los patrones funerarios de la élite chimú justo antes de la llegada de los incas, y, con el tiempo, antes de la propia conquista europea del continente. Si te fascinan las necrópolis históricas y los enigmáticos santuarios montañosos donde los ritos funerarios milenarios han perdurado en el tiempo, te invitamos a descubrir la fascinante Ciudad de los Muertos de Dargavs.













