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ToggleEl Gobierno tailandés confirmó que, a partir del 15 de septiembre de 2026, los ciudadanos de más de 60 países, entre ellos todos los de la Unión Europea, verán reducida su estancia sin visado en el país de 60 a 30 días.
La medida afecta a turistas del espacio Schengen, de Estados Unidos, de Israel y de varias naciones sudamericanas, aunque no a todos por igual.
Aquí, todos los detalles de las nuevas medidas.
Qué cambia exactamente a partir del 15 de septiembre
Hasta ahora, los visitantes de más de 90 países podían ingresar en Tailandia sin trámite previo y permanecer hasta 60 días.
Eso ha cambiado: a partir del 15 de septiembre, más de 60 de esos países pasan a un límite de 30 días. Aún está por determinar qué ocurrirá con otras 20 nacionalidades, cuya situación sigue en estudio.
Pero, como suele suceder en este tipo de casos, hay algunas excepciones a la regla: los visitantes de Perú, Brasil y Corea del Sur no solo no perdieron días, sino que ganaron. Sus estancias sin visado duran entre 60 y 90 días.
El ministro de Turismo de Tailandia, Surasak Phancharoenworakul, explicó el motivo de esa excepción. Dijo que, en adelante, la duración de cada estancia se definirá país por país, según el perfil de cada mercado emisor, y ya no de forma uniforme para todos los visitantes.
De 30 a 60, y otra vez a 30: un vaivén de apenas dos años
Este recorte no es el primer giro de timón reciente en la política migratoria tailandesa.
En julio de 2024, el país había hecho exactamente el movimiento inverso: amplió su estancia sin visado de 30 a 60 días para pasaportes de 93 países, en un intento de acelerar la recuperación turística tras la pandemia y atraer a nómadas digitales, viajeros de estancia prolongada y trabajadores a distancia.
La apuesta funcionó, al menos en parte. Pero dos años después, el mismo Ejecutivo reconoce que esa generosidad terminó abriendo una puerta que no había previsto del todo.
Por qué Tailandia decidió dar marcha atrás
Detrás del recorte hay una razón que se repite en cada comunicado oficial: una ola de delitos vinculados a extranjeros que usaban la estancia turística como cobertura para actividades mucho menos inocentes.
Entre enero y mayo de 2026, una campaña de control fronterizo bautizada como “No Entry, No Stay, No Escape” ya había negado el ingreso a 29.490 extranjeros.
Las autoridades tailandesas apuntan concretamente a estafas telefónicas, redes de cibercrimen, tráfico de drogas, trata de personas y empresas ilegales que usaban testaferros locales para ocultar la propiedad extranjera de hoteles, escuelas y agencias de alquiler.
Los controles se intensificaron especialmente en zonas con alta concentración de residentes extranjeros, como Phuket, Pattaya, Koh Samui y Koh Phangan.
El propio Consejo de Seguridad Nacional del país señaló a los ciudadanos chinos, rusos, israelíes e indios como los colectivos más expuestos a ser captados por organizaciones criminales.
El fin de las visa runs
La medida también apunta a una práctica muy extendida entre residentes de largo plazo no oficiales.
Las llamadas visa runs: salidas breves del país (por tierra, mar o aire) solo para reingresar de inmediato con una nueva estancia turística, evitando así tramitar un visado formal.
Con el nuevo esquema, los oficiales de migración tienen ahora mayor margen de decisión para negar el ingreso a quien muestre un patrón de entradas y salidas repetidas sin un visado de estancia prolongada.
No existe un límite numérico fijo de “dos entradas por año” ni nada parecido. La discreción queda en manos del oficial de turno en cualquier punto de ingreso, ya sea aeropuerto, frontera terrestre o puerto marítimo.
Esto afecta principalmente a nómadas digitales, jubilados extranjeros y viajeros de estancia prolongada que construyeron su rutina alrededor del margen de 60 días vigente hasta ahora.
Qué opciones quedan para permanecer más tiempo
Para quienes ya estén en el país con una estancia sin visado, sigue existiendo la posibilidad de pedir una extensión única de 30 días adicionales, a discreción del oficial de migración, con un coste de 1.900 baht (unos 50 euros).
Quienes necesiten estancias bastante más largas pueden optar por la Destination Thailand Visa (DTV), un visado de múltiples entradas válido por cinco años, pensado para nómadas digitales, trabajadores a distancia y quienes viajan para actividades de poder blando, como el muay thai o la cocina tailandesa.
La DTV permite estancias de hasta 180 días por ingreso, con la posibilidad de extenderla una única vez por otros 180 días.
La letra pequeña exige demostrar al menos 500.000 baht (unos 13.000 euros) en una cuenta bancaria, además de comprobar empleo fuera de Tailandia para quienes trabajan a distancia.
Para la mayoría de los turistas, en la práctica, no cambia nada
Esta medida no afecta al común de los turistas, puesto que cerca del 90 % de los visitantes internacionales abandona Tailandia dentro de los primeros 30 días, con una estancia media de apenas 15 días.
Para ese grupo mayoritario, el paso por la frontera seguirá siendo exactamente igual que antes.
La verdadera fricción recae sobre un segmento mucho más reducido, pero visible: viajeros de estancia prolongada, nómadas digitales y jubilados extranjeros.
Todos ellos construyeron su estilo de vida alrededor de un margen de 60 días que, a partir de mediados de septiembre, simplemente deja de existir.
Para ese grupo, la Tailandia flexible y permisiva de los últimos dos años empieza a parecerse cada vez más a un paréntesis cerrado, y no a la nueva normalidad que muchos daban por asegurada.













