Shibam, la ciudad que construyó rascacielos de barro hace 2500 años

En pleno desierto yemení, 500 torres de barro desafían la gravedad desde el siglo XVI. Bienvenidos a la Manhattan del desierto.
16.06.2026
Publi
Publi

En el corazón del valle de Wadi Hadramaut aparece Shibam, en Yemen. Más conocida como la “Manhattan del desierto”, es el primer ejemplo de urbanismo vertical registrado en la historia de la humanidad.

Este espejismo de adobe desafía toda lógica arquitectónica y es una muestra más de la capacidad humana de adaptarse a los entornos más hostiles.

No son las palmeras y las dunas lo que rompe la horizontalidad del paisaje, sino una silueta de bloques ocres que se elevan hacia el cielo, como si de rascacielos se tratase.

Pero no es la altura lo que hace de Shibam un lugar excepcional, sino su aparente fragilidad. Las torres aquí nada tienen que ver con los edificios modernos de acero y cristal. Una mezcla de tierra, agua y heno, sumado a una dosis de paja y madera, dan forma y sostienen estas torres de hasta ocho pisos.

Publi

Acompáñanos a descubrir la historia de estos gigantes de barro que, siglo tras siglo, siguen desafiando la gravedad y la erosión en uno de los rincones más remotos y fascinantes de nuestro planeta.

Génesis de una ciudad amurallada: el origen de la verticalidad de Shibam

La existencia de Shibam es, en esencia, un acto de resistencia.

Fundada hace aproximadamente 2.500 años, la ciudad que vemos hoy es el resultado de una reconstrucción masiva en el siglo XVI, tras una inundación devastadora que arrasó los asentamientos anteriores del valle.

Publi

Pero, ¿por qué construir hacia arriba en un desierto que parece infinito? La respuesta radica en dos factores críticos: la seguridad y la geografía.

Por un lado, los ataques de beduinos y de tribus rivales eran una amenaza constante. El hecho de elevar las casas y rodear la ciudad con una muralla defensiva convirtió a Shibam en una fortaleza inexpugnable.

A esto se suma que no había espacio para expandirse horizontalmente sin riesgo de que la ciudad fuera arrasada por el agua. Es por eso que Shibam se asienta sobre un montículo ligeramente elevado que lo protege de las inundaciones, al mismo tiempo que la mantiene cerca de su principal fuente de agua

En otras palabras, los habitantes de Shibam no tuvieron otra opción que crecer hacia las nubes.

Publi

Fue así como nació este particular tejido urbano, donde cerca de 500 torres de adobe se aprietan unas contra otras, protegidas por una muralla que aún hoy marca el límite exacto entre la civilización de barro y el vacío del desierto.

Arquitectura de la supervivencia: el milagro del barro

La razón por la que Shibam ha logrado mantenerse en pie durante siglos es la simbiosis perfecta entre el material y el mantenimiento humano.

Como ya te contamos, los rascacielos de la ciudad están íntegramente construidos con ladrillos de adobe secados al sol. El diseño no fue al azar, sino que responde a un orden lógico de supervivencia y de confort térmico.

Publi

Las plantas bajas, sin apenas ventanas y con muros extremadamente gruesos, se utilizan para almacenar los granos y el ganado, protegiéndolos de la humedad del suelo y la intensa radiación solar.

En las plantas es donde tiene lugar la vida social. Allí se encuentran las zonas de recepción y las habitaciones de los hombres. Las ventanas aquí son pequeñas y están estratégicamente situadas para permitir la circulación del aire, enfriando el interior de forma natural.

Las plantas superiores están reservadas para las mujeres, los niños y las áreas de descanso. Al ser las más altas, disfrutan de mayor ventilación y luz.

En épocas de antaño, funcionaban como puestos de vigilancia. Desde la seguridad de las alturas, las familias podían vigilar el horizonte.

Publi

Finalmente, encontramos las terrazas, el lugar donde las familias se refugian en las cálidas noches de verano, aprovechando el descenso de temperatura que la altitud ofrece.

Hoy en día, el principal enemigo de Shibam es la erosión. La lluvia y el viento desgastan el adobe constantemente. Por ello, los habitantes practican una tradición vital: cada cierto tiempo, recubren las fachadas y los techos con una capa de cal blanca (mahdar).

Esta capa no solo impermeabiliza la estructura, sino que refleja la intensa luz solar, manteniendo los edificios frescos y dándole a la ciudad ese aspecto moteado de blanco tan característico.

Vista de Shibam, Yemen.
Vista de Shibam, Yemen. Foto de Pexels.

La “Manhattan del desierto” de Freya Stark

El apodo de Shibam no nació en una oficina de turismo, sino de la creatividad de una de las exploradoras más intrépidas del siglo XX: Freya Stark.

Publi

En la década de 1930, cuando Yemen era un territorio casi impenetrable para los occidentales, Stark llegó al valle de Hadramaut y quedó hipnotizada por la silueta de Shibam.

Fue ella quien la bautizó como la “Manhattan del desierto” en sus crónicas de viaje. Para Stark, la visión de esas torres de adobe emergiendo de la arena evocaba la verticalidad de la Nueva York que comenzaba a gestarse.

A través de sus relatos, el mundo descubrió que en un rincón remoto de la Península Arábiga existía una metrópoli de barro que funcionaba bajo reglas de convivencia y arquitectura que Occidente apenas empezaba a explorar.

Publi

Los desafíos de la actual Shibam

A diferencia de otros sitios históricos de Yemen, las calles de Shibam no están vacías. Unas 7.000 personas caminan en ellas.

Las familias continúan viviendo en sus torres de adobe y la distribución vertical que mencionamos antes se mantiene en gran medida, aunque con ciertas modernidades (electricidad, algunas tuberías y antenas de satélite en las azoteas).

El ritual de mantenimiento, tal como te contamos, es una realidad en la Shibam de hoy. Si los habitantes dejaran de aplicar esas capas de barro cada pocos años, las casas se vendrían abajo por el efecto del viento y de la lluvia. De allí que la supervivencia de Shibam dependa, en cierta medida, del compromiso de su comunidad.

A esto se suman las inclemencias del clima. Las lluvias torrenciales, cada vez más erráticas debido al cambio climático, golpean con fuerza las estructuras.

Publi

Además, la guerra civil que atraviesa el país ha dificultado la llegada de fondos internacionales destinados a su restauración. Esto llevó a la UNESCO a incluir a Shibam en su lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro.

Esta ciudad de adobe es un ejemplo casi único de cómo una estructura de hace 500 años sigue cumpliendo su función original en pleno siglo XXI. Y también de resistencia.

Shibam, literalmente, respira a través de sus muros de barro y lucha por no volver a ser polvo en el desierto que la vio nacer.

Continúa explorando

El mundo tiene más de lo que te han contado

Lugares remotos, historias enterradas, experiencias que las guías no mencionan. Únete a más de 10.000 exploradores curiosos y recibe nuestras mejores historias cada semana.

Comentarios

Recibir notificaciones cuando me respondan
Selecciona tu notificación:
guest

0 Comentarios
Los más antiguos
Los más recientes Los más votados

LO + LEÍDO

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing
El mundo más allá de los viajes

El mundo tiene más de lo que te han contado

Lugares remotos, historias enterradas, experiencias que las guías no mencionan. Únete a más de 10.000 exploradores curiosos y recibe nuestras mejores historias cada semana.