Florencia fue elegida la mejor ciudad de Europa en los World’s Best Awards 2026 de Travel + Leisure, la clasificación de viajes que se elabora a partir de la votación de sus lectores.
La capital de la Toscana superó a Praga, que quedó en segundo lugar, y a Salzburgo, en el tercero, aunque en la clasificación mundial general ocupó el puesto 13, detrás de San Miguel de Allende, en México, y de varias ciudades asiáticas como Kioto y Chiang Mai.
La distinción no es nueva para Florencia.
La ciudad forma parte del “Hall of Fame” de los World’s Best Awards, una categoría reservada para los destinos que mantienen puntuaciones altas de forma constante a lo largo de los años.
Según Travel + Leisure, los lectores premiaron especialmente la combinación entre patrimonio artístico, historia, gastronomía y unas dimensiones que permiten recorrer la ciudad casi por completo a pie.
Una ciudad construida a escala del Renacimiento
Con apenas 700.000 habitantes, Florencia concentra una densidad de patrimonio artístico poco habitual para una ciudad de su tamaño.
El Duomo, formalmente la Catedral de Santa Maria del Fiore, es el símbolo más reconocible de la ciudad gracias a su cúpula, diseñada por Filippo Brunelleschi en el siglo XV. Es considerada una de las mayores proezas de la ingeniería renacentista, puesto que se construyó sin una cimbra de madera, una solución que desafiaba las técnicas constructivas de la época.
A pocos metros, la Galería Uffizi reúne una de las colecciones de pintura más importantes del mundo, con obras de Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.
El Ponte Vecchio, el puente medieval que cruza el río Arno y alberga las joyerías tradicionales levantadas sobre el propio puente, completa el recorrido clásico junto a la Piazza della Signoria, que funciona como un museo urbano al aire libre con el Palazzo Vecchio y esculturas renacentistas repartidas por toda la plaza.
Más allá del circuito habitual
Detrás del Palazzo Pitti, antigua residencia de la familia Medici, los Jardines de Bóboli conservan el diseño clásico de los jardines renacentistas italianos, con fuentes, grutas y estatuas distribuidas entre terrazas.
La misma entrada permite acceder a los Jardines de la Villa Bardini, desde donde se obtienen vistas panorámicas de la ciudad que, en primavera, se enmarcan entre pérgolas cubiertas de glicinas.
El Mercato Centrale, en el barrio de San Lorenzo, funciona en dos niveles. La planta baja conserva su función original de mercado de productos frescos, con puestos de carne, pescado y quesos, mientras que la planta superior se transformó en un espacio gastronómico.
Cerca de allí, el Mercato di Sant’Ambrogio opera como punto de encuentro cotidiano entre residentes y visitantes, con un mercado de pulgas adicional en Largo Annigoni.
Mary Gray, directora editorial de Italy Magazine y residente en Florencia desde hace años, señaló a Travel + Leisure que, si bien el patrimonio artístico es lo que atrae a quienes la visitan por primera vez, son la escala reducida de la ciudad y su calidad de vida cotidiana las que suelen convencer a muchos de volver o de instalarse allí de forma definitiva.
Un oficio que se mantiene vivo
Florencia conserva una tradición artesanal que atraviesa generaciones.
Todavía funcionan talleres históricos dedicados a la marroquinería, la joyería, la papelería artesanal y otras técnicas transmitidas de maestro a aprendiz durante siglos.
Muchos de ellos se concentran en el barrio de Oltrarno, al otro lado del río Arno, donde también se encuentra el mirador de Piazzale Michelangelo, uno de los puntos más altos de la ciudad para observar el conjunto urbano completo.
La combinación entre un centro histórico compacto, un patrimonio artístico que rara vez se repite en ciudades de tamaño similar y una vida cotidiana que sigue apoyándose en oficios tradicionales es lo que llevó a los lectores de Travel + Leisure a coronar a Florencia por encima de otras 49 ciudades europeas evaluadas en la edición 2026 de la clasificación.
